Sr. Director:
Imaginemos!
Es 25 de Mayo de 1810, de los 450 invitados al cabildo abierto asisten unos 250. Por su lado, French y Beruti, al mando de 600 hombres armados con cuchillos, trabucos y fusiles, controlan el acceso a la plaza, con la finalidad de asegurar que el cabildo abierto fuera copado por criollos. Mientras tanto, el debate dentro del cabildo versa sobre la legitimidad o no del gobierno y de la autoridad del virrey. “Desaparecido Fernando VII, el poder vuelve al pueblo. Tenemos derecho a formar nuestro propio gobierno!” arenga a toda voz Juan José Castelli apoyado por Moreno y su primo Belgrano. Durante las sesiones del Cabildo varias son las ideas, peleas, idas y vueltas.
Finalmente la Junta es conformada por representantes de diversos sectores de la sociedad: Saavedra y Azcuénaga eran militares, Belgrano, Castelli, Moreno y Paso eran abogados, Larrea y Matheu eran comerciantes, y Alberti era sacerdote.
Unas de las figuras sobresalientes, el joven e inquieto Mariano Moreno, no pierde tiempo y días después de la constitución de la Junta comienza a redactar el Plan de Operaciones para unificar los propósitos y estrategias de la revolución. En él, propone promover una insurrección en la Banda Oriental y el Sur del Brasil, seguir fingiendo lealtad a Fernando VII para ganar tiempo y garantizar la neutralidad o el apoyo de Inglaterra y Portugal, expropiar las riquezas de los españoles y destinar esos fondos a crear ingenios y fábricas, y fortalecer la navegación. Además, recomienda seguir "la conducta más cruel y sanguinaria con los enemigos" para lograr el objetivo final: la independencia absoluta.
En la misma línea de pensamiento se encuentra el abogado y general Manuel Belgrano que durante sus estudios en la solemne Universidad de Salamanca, había tenido acceso a grandes obras literarias de autores como Montesquieu, Rousseau, Voltaire y Smith, entre otros.
Ya formada la Junta de Gobierno, recibe la tarea de unificar el Virreinato a favor de la revolución. Para ello parte hacia el Norte con un ejército de casi 200 hombres a los que les falta casi todo: experiencia, armas, uniforme, conocimientos sobre milicias, apoyo político y económico de Junta.
Mas tarde, la Historia contará que a orillas del Río Paraná enarbolará esa bandera que nos une en celeste y blanco sin pedir autorización al gobierno. Recién el 20 de julio de 1816, en el Congreso Constituyente de Tucumán, se establecerá oficialmente la bandera del General.
Poco tiempo pasa hasta que en el nuevo gobierno se empiezan a evidenciar las diferencias entre el Presidente Saavedra y Moreno, Belgrano y Castelli. Estos tres últimos encarnan el ideario de los sectores que propiciaban algo más que un cambio simple administrativo: se proponen cambios económicos y sociales más profundos. Saavedra, en cambio, representa a los sectores conservadores a favor del mantenimiento de la situación social anterior.
La Revolución de Mayo no fue un hecho fortuito, fue el resultado de la conjunción de factores externos e internos. Significo el comienzo nuestro nacimiento como Nación y nos permitió empezar a romper las cadenas.
Aquellos hombres de 1810, algunos mas idealistas que otros, constituyeron el primer gobierno patrio, sentando las bases de la República e impulsando el proceso de independencia.
Por eso, en este 203 aniversario de la Revolución podemos recordar * ideas y personas que encarnan esa ideas, que nos demuestran que el progreso social es posible y que la realidad no está sellada en una caja de cristal, sino que es como una plastilina: la podemos moldear y dar forma para que sea más bella, más justa y más solidaria.
Y poder moldearla nos llena el alma de entusiasmo.
Lic. Sebastián Piumetti
DNI 34.206.454