Laica o Libre… 53 años después
Sr. Director:

Para muchos rafaelinos parece totalmente normal que junto a las universidades públicas existan otras privadas. Sin embargo, hace más de 50 años, la Argentina se envolvía en una dicotomía ante el debate nacional de universidad pública o privada.
La mal llamada Revolución Libertadora, fue la pionera en intentar introducir la educación privada en 1955 a través del decreto 6.403. En su polémico artículo 28 establecía: “La iniciativa privada puede crear universidades libres que están capacitadas para expedir diplomas y títulos habilitantes, siempre que se sometan a las reglamentaciones que se dictaran oportunamente.” El autor del proyecto fue el entonces Ministro de Educación, Atilio Dell´Oro Maini, sujeto involucrado en distintos gobiernos de factos y relacionado con el clero (1930 fue Interventor de la provincia de Corrientes, 1943 Interventor de la Facultad de Derecho, 1962 Embajador ante la Santa Sede)
Poco tiempo después. el gobierno de Arturo Frondizi decide reglamentar el decreto y apoyar una nueva Ley de Educación Superior promovida por la Iglesia Católica para permitirle a la curia emitir títulos habilitantes promoviendo la educación privada y religiosa. Los jóvenes universitarios reaccionan ante este ataque contra la educación pública, laica y gratuita, retomando las banderas de la Reforma Universitaria de 1918. Calles, bares e instituciones se polarizan en el debate Educación Laica o Libre. Ante esta situación, la Federación Universitaria Argentina (FUA) convoca a una manifestación ante el Congreso a estudiantes, docentes, trabajadores y ciudadanos en general para el 19 de septiembre. Entre los líderes estudiantiles se destacó Guillermo Estévez Boero conjuntamente con ellos, entre las universidades públicas, se encontraba Risieri Frondizi, Rector de la UBA y hermano de Arturo Frondizi. Nadie recuerda una manifestación estudiantil semejante. El diario La Nación llegó a expresar “ha de ser difícil, sin duda, que en la historia ciudadana se repitan las circunstancias que han permitido a la Plaza del Congreso ver, en una misma semana, dos asambleas públicas de la magnitud de las que en ella se realizaron ayer y el lunes último” (La Nación, 20/9/58). Sin embargo, los sectores conservadores ganan la contienda y se sanciona la nueva ley que consagra la educación privada y religiosa.
Hoy las universidades privadas son una realidad enquistada. Tiempo después, tenemos un balance contradictorio: en ciertos casos universidades privadas vigorosas pero a costillas de la pública ya que el proceso de lento desangrado de esta con la llegada de los privados, los posteriores accionares dictatoriales y las embestidas neoliberales en los 90´ generó un espacio que bien supo ocupar la universidad privada.
Pero los debates entre quienes opinamos que la educación es un bien público, y por ende debe estar bajo la responsabilidad del Estado, y quienes opinan que se trata de una mercancía, es decir, que se puede comprar y vender de acuerdo con criterios comerciales, se ve en Rafaela de una manera tibia, tímida y muy del under universitario. La pregunta es: ¿Cómo lo retomamos con más seriedad?

Sebastián Piumetti
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