Las hojas y la tasa municipal
Sr. Director:

El otoñal paisaje urbano de doradas copas arbóreas llena el corazón de goce estético, al mismo tiempo que renueva el adverso sentimiento que, año tras año, genera el alfombrado de hojas tendido sobre veredas y calles, ante la indiferencia municipal respecto de la obligación que le impone el cobro de la tasa por barrido y limpieza.
Lo cierto es que, en términos prácticos, el problema quedó a cargo de los vecinos. Asumiendo el papel que retrotrae a la memoria a los barrenderos de antaño, se ven obligados a emularlos. En desventaja ya que deben proveerse, a su cargo, de las bolsas de polietileno en que depositar el producto de la tarea que se autoimponen. La Municipalidad, que hasta poco tiempo atrás aportaba los tambores de color amarillo como colaboración en la emergencia, ahora brilla por su ausencia. Total.
Quizás corresponda una respuesta oficial. Quizás no llegue. Es posible que los funcionarios estén ocupados en cosas que consideren más importantes.

Vicente R. Ceballos
LE 6.279.249
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