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26/07/2011 - Información General

Abadía Hermanas Benedictinas Nuestra Señora de la Esperanza

El 5 de marzo de 1978 se inauguró la abadía de las hermanas benedictinas "Nuestra Señora de la Esperanza", que se encuentra sobre la ruta 34 -Km. 231,5- al norte de esta ciudad.
Cuando se llegó a la tercera década, allá por 2008, la abadesa María Teresa Ferrari (ocupa ese cargo desde 1999 cuando reemplazó a María Luisa Storni) señalaba que "la importancia de este aniversario -el número 30- radica en la fidelidad de Dios, que nos ha sostenido y lo continuará haciendo, siendo una muestra de fe".
Además, en aquella oportunidad, agradeció a los obispos que "tuvimos en estas tres décadas: Jorge Casaretto, Héctor Romero (fallecido) y Carlos Franzini, a los sacerdotes y a los fieles en general. Hemos sentido el apoyo y el cariño de la comunidad diocesana".
Además de la vida de oración y contemplación, realizan diferentes trabajos, como la confección de hostias, ornamentos y artesanías, como así también la diagramación e impresión de "Noticias Diocesanas", las cartas pastorales del Obispo y de las Parroquias de la Diócesis.
Una de las funciones silenciosas de esta abadía es la casa de retiros espirituales, especialmente entre marzo y diciembre, que organizan los diferentes grupos eclesiales y parroquiales de la Diócesis de Rafaela. La capacidad actual es para 60 personas y es muy concurrida los fines de semana.
"Más allá de lo cuantitativo de la gente que estuvo estos años, constatamos la gracia de Dios que se derrama y manifiesta en las personas que encuentran paz por obra del Señor. Es algo maravilloso que nos alienta y confirma en la misión y en el servicio", reconoció Ferrari.

INICIO DE LA HISTORIA
Con una misa celebrada el domingo 5 de marzo de 1978 en el entonces parque El Encuentro, sobre la Ruta Nacional 34 al norte de la ciudad, fue inaugurado el nuevo monasterio de las monjas benedictinas, adoptándose el nombre de "Nuestra Señora de la Esperanza", según consta en la crónica aparecida entonces en LA OPINION.
Numeroso público asistió para testimoniar la cálida y fervorosa bienvenida a las nueve monjas que provenían de la Diócesis de San Isidro. La ceremonia religiosa fue presidida por monseñor Jorge Casaretto (entonces obispo de Rafaela, ahora de San Isidro), acompañado de los obispos Justo Laguna (auxiliar de San Isidro), Emilio Bianchi Di Cárcano (auxiliar de Azul), Edgardo Storni (auxiliar de Santa Fe), el abad Eduardo Giotto y varios sacerdotes de la Diócesis.
Hablaron en el transcurso de la celebración, Laguna, Casaretto y la priora del flamante monasterio, María Luisa Storni.
A partir de ese momento comienza la vida de trabajo, de oración y de contemplación para hacer ciertas las palabras del lema elegido, perteneciente a una cita de San Pablo: "Alegres en la esperanza y constantes en la oración".
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