Por Gonzalo Rodríguez (Redacción LA OPINION) - Enviado Especial. Cada salida de Atlético de Rafaela parece la misma película. Aunque anoche en el Sur del Gran Buenos Aires terminó el cotejo con la chance de sumar al menos un punto, el conjunto de Rubén Darío Forestello volvió a perder, en este caso 1 – 0 ante Lanús.
El primer tiempo fue un partido más en condición de visitante. Arrancó con bríos para atacar, pero se defendió mayormente como gato panza arriba y terminó siendo el desconcierto de siempre. En este caso algo previsible porque el rival fue Lanús, el que mejor juega.
El “Grana” llevó la pelota con suma facilidad hasta el área de enfrente. Los volantes de Forestello, fundamentalmente los centrales, se distribuyeron erróneamente las marcas, llegaron siempre tarde y para protegerse terminaron con la cola entre los centrales. Para colmo Carniello y Bovaglio no pudieron con el pivoteo de Pavone y Zbrun nunca tuvo referencia. En síntesis, el cero en el arco propio dependió de la precisión de Lanús en los últimos metros.
La “Crema” también se protegió con las manos de Sara, que le sacó a Diego González un gol del ángulo. Pero la resistencia del “Mellizo” caducó apenas pasada la media hora. Lanús atacó una vez más por derecha, Regueiro tuvo excesivas ventajas para embocar un centro, por el medio entró Camoranesi y Serrano, que llegó tarde casi siempre en ese primer tiempo, le cometió penal. El uruguayo Regueiro pateó con mucha jerarquía y le dio la lógica ventaja al equipo de Schurrer.
Se fueron al descanso 0-1 nomás, un resultado piadoso si tenemos en cuenta la opulencia futbolística de uno y las carencias estructurales del otro.
En el complemento Lanús bajó un poco la intensidad, entendiendo quizás que no era el partido de riesgo. Y realmente esa sensación se vislumbró casi en todo el complemento, más allá de la exigua ventaja en el marcador.
Lo concreto es que Atlético llegó al último cuarto de hora a tiro en el marcador, algo impensado a esa altura de la noche, y con la posibilidad de hacer tres cambios. Una situación distinta a la de las salidas anteriores, aunque en este caso tampoco sirvió de mucho.
Hubo dos instancias donde la cosa pudo cambiar. Primero a los 20 minutos, con una guapeada de Carignano, que aguantó a Braghieri, descargó para Gandín y fue a buscar adentro. La pelota le llegó y como está errado con el arco no pudo vencer las manos de Marchesín. Un rato más tarde Velázquez le cometió a Federico González el mismo penal que Carniello a Pavlovich en Bahía. Pero en este caso el juez fue Lunati, que no se comprometió y cobró falta del entrerriano. Irrisorio.
De cualquier manera fue derrota. Y fue justa porque Lanús jugó mucho mejor en el primer tiempo. Después se relajó, Atlético lo intentó pero no pasó de su mediocridad. Casi nunca se enojó, fue para adelante por inercia y volvió, una vez más, con las manos vacías. Ahora volverá a jugar en casa, como siempre, con la soga al cuello.