TUYA
Claudia Piñeiro
Punto de lectura
168 pág.
Un corazón dibujado con rouge, cruzado por un “te quie¬ro” y firmado “Tuya” le revela a Inés que su marido la en¬gaña. Lo que sigue a continuación no solo es un policial vertiginoso y atrapante, sino un retrato implacable de la vida familiar de la clase media. Claudia Piñeiro capta con genialidad los tonos de las voces de la sociedad argentina. Y entre ellas la de un ama de casa dispuesta a todo con tal de conservar su matrimonio y las buenas apariencias. “Claudia Piñeiro arrancó con una perla rara, Tuya, un policial negro duro, pero de mujer, que usa con acelerador los elementos del género: la violencia, el engaño, los cruces complicados.” Elvio E. Gandolfo “Tuya es un policial magníficamente armado, con vueltas de tuerca sorpresivas que van apareciendo en la trama, y con un cierre perfecto.” Elsa Drucaroff La autora nació en el Gran Buenos Aires en 1960. Es escritora, dramaturga, guionista de tv y colaboradora de distintos medios gráficos. Ha obtenido diversos premios nacionales e internacionales por su obra literaria, teatral y periodística. Es autora de las novela Las viudas de los jueves. (…)
EL PERONISMO DEL SILENCIO
Florencio Monzón (h)
Corregidor
192 pág.
La clandestinidad que debió soportar el peronismo a partir de setiembre de 1955 le permitió convertirse en un movimiento completamente libertario, por lo que la Juventud Peronista se vio obligada a leer y estudiar la historia nacional como nunca antes. Esa falta de precedentes inclinó a la juventud a elegir sus maestros, siempre sorteando la más absoluta clandestinidad y enfrentando las prohibiciones y castigos, que incluían las cárceles, las torturas, la muerte y el extrañamiento. Surgieron algunos maestros, y el menos conocido es César Marcos, de militancia nacionalista hasta 1943, y luego peronista. Autodidacta, lector incansable, se apasionó por la historia revisionista. Trabajó junto a John Cooke en el semanario De Frente y en el Congreso Nacional. Cuando “las bestias libertadoras” desplegaron su propio “derecho”, Marcos, junto a su alter ego, el doctor Raúl Lagomarsino, animosamente, decidieron hacerse cargo del Movimiento Peronista por indicación de Cooke, líder indiscutible de la Resistencia, en los años difíciles de 1955 a 1959. (…)