Esas mentalidades ochentosas de ser grande y fuerte,
musculado y varonil, con aspecto de hombre recio, ese varón capaz de defender a
su familia con su presencia se ha convertido hoy en día en un perfil masculino
en peligro de extinción. Los cambios no siempre son evolutivos, la inseguridad
dicta a diario saber prevenir y una de las herramientas más osadas es tener
alarmas y no ir al frente como se decía antes.
No obstante, los deportes más requeridos o mirados como espectáculo son
las artes mixtas. Entre las artes marciales, el entrenamiento de combate se ha
perdido también. Todos los entrenadores coincidimos en un punto crucial en simposios donde nos congregamos y
avanzamos en conocimientos y es precisamente en tratar de volver a las bases: uno
de los atributos necesarios para no perder el rumbo.
Es por ello que en la actualidad se ve la manera de entrenar a
los seguidores de un modo y método militar y sus grandes desafíos en este
estilo de trabajo físico.
Muchas veces, los entrenadores de alguna especialidad pecan
de quedarse dormidos en su estilo y sólo doblegar al atleta en los respectivos
ejercicios sin conseguir la senda de los logros.
Primero, la musculación debe ser el principio de la conducta
deportiva, sin este lapso no vamos a conquistar otras dimensiones en el campo
de nuestra mejor performance.
Si uno desea ser fuerte y rápido esto se trabaja y por
supuesto se consigue.
En el combate uno debe saber este conocimiento básico: podés
aprender escuela de todo, palancas, sumisiones, una buena combinación de golpes
entre tantos aperitivos en el arte de enseñar pero siempre debes saber que tu
mente moviliza montañas y la mejor forma de ser más rápido que tu rival, es no
pensar en como vas a hacer para derribarlo sino atacar tu instinto, eso te hace
decisivo.
Todo luchador tiene esas ganas de ser todo
poderoso, pero si combatir es ser combatiente, ¿se pusieron en un momento a
pensar como trabaja una mente en posición de combate en tierras de guerra?
Fácil es ver como combaten, ahí ves errores y aciertos, sencillo es tener
reglas y un árbitro, difícil hasta lo imposible es no tener a nadie más que vos
para sobrellevar esta hostilidad. Lucha, combate, enfrentamiento, pelea,
contienda, ninguna de estas palabras suenan con más temor que la palabra
guerra.
Entrenar a un púgil no es para mí una tarea difícil, hasta
les diría que es muy lindo entrenarse de esta manera, te da rendimiento físico,
fuerza, poder de resolución, un cuerpo atlético, debe ser una de las maneras
más novedosas de entrenarse, y a su vez tan viejas como el servicio militar.
Es una forma de prepararse, es una buena manera de saber que
podés.