BUENOS AIRES, 28 (NA). - La presidenta Cristina Kirchner
aprovechó ayer el marco multitudinario del estadio de Vélez
Sársfield para retomar su discurso de unidad nacional, en el que
reivindicó la expropiación de YPF y evitó darle aire a temas
polémicos como el de una posible reforma constitucional.
Ante más de 50 mil personas de las distintas corrientes que
integran el oficialismo y sin dar prioridades a una sobre otra, la
jefa de Estado agradeció el apoyo de la oposición al proyecto
oficial de nacionalización de la petrolera y convocó a los jóvenes
a "tomar la posta" como "custodios del legado".
"Los que estamos en el escenario no somos eternos", remarcó la
Presidenta, apuntando a todo su Gabinete, a los principales
referentes de las agrupaciones kirchneristas y los gobernadores
peronistas que estaban a su espalda.
Pareció aludir así al incipiente debate sobre una reforma
constitucional que le permitiría un tercer mandato, cuya
referencia más clara estuvo a cargo el año pasado de la diputada
Diana Conti, quien dijo que pretendía una "Cristina eterna".
"La incorporación de los pibes a la política es lo mejor que
hemos hecho, porque no somos eternos. Los verdaderos custodios del
legado no somos los que estamos en el escenario, que estamos
viejos, sino todos ustedes, que no van a permitir jamás dar un
paso atrás en todo esto que hemos logrado", afirmó.
La jefa de Estado repasó los hechos de su gobierno y del de
Néstor Kirchner desde 2003 hasta la fecha, al cumplirse el noveno
aniversario de las elecciones del 27 de abril de ese año, que
terminaron por consagrar presidente a su esposo.
Sin anuncios ni cuestionamientos, la mandataria buscó pivotear
en su mensaje con el lema de la convocatoria "unidad y organización".
La Presidenta aprovechó el reciente avance en el Congreso del
proyecto de expropiación de YPF para reconocer y agradecer "el
consenso mayoritario de las principales fuerzas políticas" en
torno a esa iniciativa.
"YPF no es de un Gobierno, es de todos y para todos los
argentinos", dijo Cristina, quien agregó: "Quiero agradecer a
todas las fuerzas políticas que nos acompañaron y nos acompañan".
Dijo haber recordado el jueves, junto a su familia y allegados, la
noche anterior a esas elecciones, cuando su hijo, Máximo Kirchner,
"encontró un papel escrito por su padre con dos números, uno decía
el 24 por ciento y otro el 22 por ciento que fue lo que finamente
sacamos ese domingo".
"Me acuerdo que nos preguntaban cómo íbamos a hacer para
gobernar si no nos daban la segunda vuelta como una oportunidad
para legitimar esa elección y les contesté que la legitimidad la
íbamos a construir a fuerza de políticas que fueran orientadas a
marcar el destino histórico de la Argentina", afirmó.
Y agregó: "Es cierto con apenas un 22 por ciento de los votos
había legalidad aunque faltaba legitimidad, pero nos sobraba
coraje y lo que teníamos que tener para cambiar la historia y dar
vuelta la etapa de la Argentina".
"Quién pensó que podíamos lograr lo que hemos hecho en
estos años", interrogó la mandataria, al tiempo que empezó a
enumerar hechos como "el desprendimiento de ese lastre monstruoso
que era la deuda" y los juicios contra asesinos y genocidas que se
paseaban por las calles", en referencia a los ex represores.
En la misma línea, recordó se "sacó de encima a ese Fondo
Monetario Internacional que durante décadas había asolado a
la Argentina y que hoy se lo ve con las mismas recetas viejas,
caducas y obsoletas, planteando políticas inviables, esta vez ya
no en países emergentes sino en los desarrollados".
"Quien pensaba también después de aquellos sucesos de 2008,
donde se planteó uno de los conflictos político institucional mas
severos, que este proyecto político al que le auguraban apenas
meses de vida iba a poder lograr cosas como recuperar la
administración de los fondos de los trabajadores para ponerlos al
servicio de los jubilados", agregó.
Sobre el escenario, la secundaron los dirigentes de las
agrupaciones que organizaron la convocatoria, Emilio Pérsico,
Edgardo Depetri, y Luis D Elía, y estuvo también su hijo Máximo
acompañado por su novia Rocío García.
La ubicación sobre el escenario tuvo además una curiosa
distribución, ya que por ejemplo el vicegobernador bonaerense
Gabriel Mariotto estuvo un par de filas por delante que el
gobernador Daniel Scioli, mientras que referentes de La Cámpora,
como Andrés Larroque y José Ottavis, también estuvieron más
visibles que los ministros del gabinete, quienes ocuparon la
última fila.
Por su parte, los militantes de La Cámpora fueron
protagonistas de la ceremonia ocupando toda las tribuna cabecera
frente al escenario.