No es nuevo, en páginas de este Diario, a través del tiempo
-donde incluso se debió prestar declaración en un juicio celebrado en Santa Fe- abordar la problemática de la droga en nuestra ciudad. La realidad indicó, durante prolongado tiempo, que muy pocos se hacían eco de lo que pasaba, pasa, y seguramente pasará, lamentablemente, con el flagelo de la droga en nuestro distrito.
Pero apareció en escena
Ramona Ramallo, una vecina del barrio Virgen del Rosario, junto a un grupo de personas que la acompañan "poniendo el cuerpo a las balas", y la mayoría de los ciudadanos -incluso representantes de la clase política en general- aceptó el reto y a viva voz reclama por soluciones.
La situación en Rosario no escapa a la realidad rafaelina, claro que con una gravedad mayor. Y esto queda demostrado con continuos informes del colega La Capital.
El último tiene que ver con que un "kiosco" de venta de drogas es una casa con aspecto de tapera, en un barrio cruzado por calles rotas de pedregullo y tierra.
Adentro, una bombita de luz poco ilumina a un vendedor que suele ser una mujer o un menor. La paga es en droga o efectivo, unos pocos pesos para aguantar la olla.
Y siempre los vigila un "soldado" que cuida la mercancía y mira las posibles travesuras.
En ese contexto se arriesgan cifras de ganancias por día o por semana, y se concluye en que
"se pueden levantar 2 mil pesos en la semana".
LOS CHICOS
La presencia de menores en los "kioscos" no es casual. Al respecto, el juez federal Marcelo Bailaque comentó que la imputabilidad es relativa, según la edad. "Si el menor encontrado tiene entre 16 y 18 años es imputable. Pero en los Tribunales Federales no hay fuero de menores". Pero esos chicos difícilmente queden detenidos. "Cuando nos encontramos con un chico avisamos a los Tribunales provinciales y los entregamos a sus padres. La causa sigue y se los cita a declarar según los casos", dijo el magistrado.
Y mostró su preocupación diciendo
"el chico es víctima a partir de la desprotección en que se encuentra, ya que no hay aún una política de diseño de programas y mayor grado de contención de estos casos".
En ese marco, en ese escenario, se conocieron frase tales como "vienen de todas partes a comprar, hasta con autos muy valiosos", "a los pibes los enganchan por que están perdidos", "antes, para fumar un «porro» se ocultaban, hoy fuman en cualquier esquina".
La realidad rosarina, se insiste,
felizmente para los rafaelinos está muy distante a lo observado en nuestro suelo.
Pero para que esto sea así, no se deben bajar los brazos.
Ha pasado mucho tiempo sin que quienes tuvieron que levantar banderas, en Rafaela, en la lucha contra la venta y consumo de drogas hicieran lo que debían.
Para algunos existieron importantes y suculentas razones económicas, en tanto otros navegaron un mar de indiferencia.
No importa el ayer, sino el presente, y mucho más el futuro.
Bienvenida Ramona Ramallo, y quienes la acompañan.
Y que no todo quede en un amague, en un simulacro para calmar las aguas. La ciudadanía está expectante.