(Enviado especial a Córdoba). - Los resultados habían jugado en favor de Atlético de Rafaela, sólo restaba que la “Crema” allanara su camino. Y a pesar que la cosa había arrancado de la peor manera, los muchachos de Forestello tuvieron consuelo en el final del cotejo ante Belgrano, por la 14ª fecha del Torneo Clausura de Primera División, y terminaron igualando 1-1.
El partido comenzó de manera nefasta, la “Crema” quedó como no debía quedar: abajo en el marcador. Castro ejecutó una falta a favor de manera impresentable, el rebote le dio la posibilidad al “Pirata” de correr en la contra y la jugada terminó con un centro de Lembo al área de Sara. Allí Fontanini y Almerares se venían tomando y Delfino no titubeó para marcar el punto del penal. Dudoso y discutido, pero penal al fin. “Chiqui” Pérez fue práctico y puso el 1-0.
Lo que siguió fue monótono: Atlético yendo para adelante y Belgrano trabando para proteger esa distancia en el resultado, regalándonos un partido espantoso. La “Crema” se doblegó y avanzó, pero con Fontanini, Zbrun o Serrano sin posibilidad de generar desnivel individual o colectivo porque los de arriba fueron devorados por la defensa local. Y el “Pirata” desnudando su escasísimo poder de fútbol, pegándole para cualquier lado y amparándose en la mediocridad del árbitro Delfino, que nunca castigó el desmedido roce que propusieron los de Zielinski. Nada inesperado.
Por ello no hubo una sola acción de peligro frente a los arcos hasta el final del pleito y el dominio de Atlético fue sólo visual porque Olave la pasó de maravillas.
En el complemento Forestello, entendiendo que así jamás su equipo iba a hacer un gol, movió el banco: adentro Juárez y Capellino, afuera González (con signos de dolor) y Serrano. ¿Castro? No, no, Castro no, Forestello debe ser vidente…
El marcador no se movió de manera instantánea por más que Atlético se mostró más “enojado” que en las anteriores visitas. Hubo poco vuelo futbolístico y nada de desnivel, aunque el empate era algo lógico.
La “Crema” fue puro corazón y despliegue y a dos minutos del final encontró la luz. Fue tras un avance por la izquierda, la pelota quedó rebotada hacia el centro y allí Castro le encontró sentido a su viaje a la “Docta”. Belgrano creyó que la “Crema” no le iba a convertir finalmente, entonces no atendió ese rebote. “Nico” le dio de aire y de derecha, Olave no pudo responder y la pelota pegó en el palo y entró. 1-1, desahogo.
Un gol cambia la observación final de un partido y anoche esto se hizo ley. Hasta ese minuto 43 daba gran impotencia ver cómo un equipo limitadísimo como Belgrano lo mantenía a Atlético en zona de riesgo. Pero apareció la derecha de Castro y regresó la esperanza.
El plantel de Forestello no perdió terreno, se desprendió de San Martín y se acercó a Unión. Eso fue lo positivo. Ahora deben concentrarse en la localía, donde el equipo se muestra fortalecido, para seguir dando pasos hacia delante.