El jueves 17 de mayo las 20:30 en el Teatro Lasserre los actores del Centro Ciudad de Rafaela brindarán una función especial de “El cuadro filodramático”, para alumnos de las instituciones educativas de la ciudad, habiendo fijado el costo de las entradas en $ 10.
Virginia Tessio, integrante del elenco y miembro de la Comisión del CCR, institución que este año celebra 80 años vinculados al quehacer teatral, reflexiona acerca de la necesidad de fomentar este vínculo: “el teatro abre puertas a la educación, despierta conciencia, es altamente pedagógico porque presenta y hace pensar, en el mundo y en el hombre. El teatro mira y expresa el mundo para que otros lo vean y piensen”.
“Además cumple una misión maravillosa; entretiene, deslumbra, encanta. Es un espacio mágico y quienes ingresan a una sala están dispuestos no sólo a participar de una ceremonia, sino a acceder a un ámbito extraordinario en el que «todo» es posible”.
El texto de “El cuadro filodramático”, estrenada en el mes de marzo y con la cual el grupo local lleva realizadas diez funciones en Rafaela y una en la vecina localidad de Vila, pertenece al autor santafesino Jorge Ricci.
Edgardo Dib, quien acompaña y dirige al grupo del CCR en la puesta, en entrevista con LA OPINION contaba acerca de la historia: “La obra se sitúa en la década del 50, y cuenta la trastienda de una función en gira que se viene abajo. La propuesta no es aceptada por el público, ya que en lugar de hacer un sainete hacen un popurrí de escenas, que en ese momento era algo muy novedoso. La historia se cuenta con mucha emoción y con mucho humor, desde la pluma de Jorge (por el autor)”.
“Los cuadros filodramáticos fueron para el país los disparadores de lo que después fue el llamado teatro independiente. Eran grupos trashumantes, que viajaban a lugares cercanos a representar comedias y sainetes; y tienen un valor histórico para lo que es la formación del teatro argentino”.
ENCUENTRO
NECESARIO
Estimular el acercamiento entre alumnos, docentes y hecho teatral, buscando desarrollar su sensibilidad en relación a las expresiones culturales de la actualidad, no es un detalle menor en estos tiempos. Todo fenómeno cultural debe entenderse como herramienta de creación, de construcción valores y sentidos; por ello pensamos al teatro como representación y como construcción.
El hecho teatral aleja de la dispersión y obliga a comprender aquello que vemos; exige construir sentido y pensamiento, convirtiéndose además en un espacio de proyección de la memoria, en un momento en el que la sociedad parece haber perdido su principio de organización.
En tiempos en los que la fuerte conexión a través de medios técnicos no garantiza la comunicación y el entendimiento entre las personas, el teatro también deviene en un espacio de resistencia contra la pérdida del principio de realidad.
AMPLIAR LAS
EXPERIENCIAS
En medio de un mundo que somete a chicos y grandes a la violencia diaria sin ofrecer respuestas, las distintas manifestaciones artísticas, como vehículos de expresión y creación, adquieren un valor particularmente significativo en el proceso de aprendizaje. Los lenguajes artísticos se inscriben dentro de la formación general de los jóvenes como un medio para ampliar sus experiencias y para aproximarse sensible y conceptualmente a la problemática del medio en el que viven.
En relación a los significados que a partir de esta obra le interesaría recuperar y trasmitir a los espectadores, Edgardo Dib destacaba en la mencionada entrevista: “El artista, el de todos los tiempos, busca seguir estando en escena, entregar su corazón. Y esa búsqueda para mí tiene que ver con la búsqueda del ser humano, de ir hacia algo que no sabemos muy bien qué es, tratando de seguir nuestras convicciones, aún en un siglo donde se perdieron los lineamientos conceptuales”.
“Corremos desesperados hacia ningún lado, como queriendo salvar algo que se está viniendo abajo. Y aún así, hay algo que seguirá sobreviviendo, que es el arte, o la esperanza de la humanidad”.