Muchos dirán que con Leo Gutiérrez es más fácil. Sin embargo, Peñarol de Mar del Plata no ganó otra vez la Liga Nacional solamente por el emblemático ala pivot, que ya lleva nueve títulos en la competencia más importante del básquet argentino, incluyendo el que consiguió con Ben Hur en la 2004/05.
Hay un mérito innegable de Sergio Hernández, que hoy por hoy es el único entrenador en Argentina que apuesta a los juveniles. Y prueba de ello fue lo acontecido en la serie final ante Obras Sanitarias, donde Facundo Campazzo fue elegido el MVP y también tuvieron partidos en alto nivel Selem Safar o Franco Giorgetti. El "Oveja" tomó la decisión hace ya desde hace algunas temporadas de jugar con un solo extranjero y está claro que mal no le ha ido, más bien todo lo contrario. Se ha conformado con el escolta Kyle Lamonte, que cuando estuvo lesionado fue reemplazado por David Jackson.
La pregunta es: ¿por qué el resto de los equipos, o sus entrenadores o dirigentes, no intenta copiarlo? El reglamento que permite jugar con tres extranjeros es cumplido a rajatabla por la mayoría, con el agravante que ya hay varios nacionalizados que están en los planteles. El caso reciente de Obras, dirigido por Julio Lamas, así lo demuestra: Fells, Washam, Osimani y Field. Y paradójicamente se destacaron mucho más los suplentes nacionales en la definición, como Espinoza o Konzstadt.
Quizás los intereses sean muy poderosos (los representantes tienen un negocio importante con la llegada de foráneos) y son una influencia importante. Pero si más entrenadores actuaran como Hernández, un número mayor de jugadores de nuestro país tendrían la posibilidad de desarrollarse. La generación dorada se nos está terminando y de esta manera no se ayuda a encontrar la forma de generar sustitutos.