COMENTAR
14/05/2012 - Suplemento La Palabra
En busca de… Carlos Medina, médico

Curarse en salud

Es médico psiquiatra egresado de la UBA, fue concurrente al Servicio de Psicopatología del Hospital “Evita” de Lanús, provincia de Buenos Aires. Desde hace algunos años aborda los problemas de sus pacientes como homeópata unicista, egresado de la Escuela Médica Homeopática Argentina “Dr. Tomás Pablo Paschero”. En esta charla nos cuenta su experiencia desde su lugar de profesional de la salud que ha podido reunir enfoques opuestos de la medicina.
LP - Sus primeras afinidades con la medicina.

C.M. - Mis recuerdos de aquellos tiempos, en mi adolescencia, me remiten a la curiosidad por la lectura de textos de medicina. Un primo ocho años mayor, que cursaba los primeros años de la carrera, me permitía curiosear en su biblioteca, de hecho mi primer contacto con dichos textos.

LP - El momento de decidirse por los estudios de la mente.

C.M. - Creo que luego de cursar los primeros años de la carrera, tuve claro que iba a especializarme en psiquiatría. Me había interesado mucho por las corrientes de pensamiento vinculadas al psicoanálisis, que curiosamente se omiten en la formación del médico. La influencia de un tío, médico psiquiatra él también, hermano mayor de mi padre, sin dudas que pesó en el momento de tomar la decisión. Mi primo mayor también es médico psiquiatra, especializado en niños y adolescentes.

LP - La relación médico-paciente-medicamentos. ¿Cómo equilibrarla?

C.M. - La gran mayoría de los pacientes llegan a la consulta con diversos y variados grados de sufrimiento, donde lo prioritario desde lo terapéutico, es tratar de instalar un vínculo, empatizar de modo tal que permita al consultante expresar su sufrimiento en un ámbito de escucha y contención adecuados, lo cual opera terapéuticamente en procesos que no implican patología psiquiátrica grave o muy cronificada y suprimida con la medicación psicofarmacológica, de uso tan habitual y extendido en la práctica. Personalmente creo que la medicación psiquiátrica alopática tradicional, ansiolíticos, antidepresivos, antipsicóticos, antimaníacos, anticiclantes, etcétera, etcétera, no tienden a equilibrar al paciente sino que son “anti” -contra- algún aspecto que el médico psiquiatra prioriza en cada caso. En mi experiencia -antes de iniciar mi carrera como homeópata unicista- prioricé la relación médico-paciente y dejé en un segundo plano la administración de medicamentos en los que eran indispensables para el caso, siempre a dosis mínimas y por tiempos limitados.

LP - Una mirada hacia la homeopatía. ¿Cómo, cuándo, por qué?

C.M. - La homeopatía no era siquiera mencionada en el claustro universitario en aquellos lejanos años ‘70. Al poco tiempo de recibirme, tuve mis primeros contactos con la homeopatía, a través de pacientes o amigos que se trataban con dicha terapéutica. Fue recién a fines de los ‘90 que tuve mi primera experiencia como paciente de homeopatía. En aquel momento, mi médico me invitó a ingresar a la Escuela Homeopática Argentina. Desde entonces he desandado el camino de la medicina alopática, una terapéutica que no cura sino que -en el mejor de los casos- suprime síntomas, y que para los pacientes psiquiátricos no ofrece beneficio alguno a sus sufrimientos, todo lo contrario, los cronifica en la toma de un fármaco de por vida, sin posibilidades de retomar el control de sus vidas.

LP - Lograr la síntesis entre ambas posturas científicas.

C.M. - Creo que la pregunta se va respondiendo desde lo que comenté anteriormente. La homeopatía unicista es, desde el punto de vista filosófico, doctrinario y científico, la contracara de la alopatía. De hecho, es realmente muy difícil comenzar a estudiar la doctrina y filosofía homeopáticas, ya que sus preceptos son antagónicos. La alopatía dice en sus conceptos filosóficos y científicos que “los síntomas se curan con medicamentos contrarios”: fiebre con anti-febriles, ansiedad con ansiolíticos, depresión con anti-depresivos y así. En cambio, la homeopatía se rige por la Ley de los Semejantes es decir, lo similar se cura con lo similar. Así entonces, la depresión se curará con un medicamento que -en personas sanas- produzca depresión, la ansiedad con un medicamento que -en personas sanas- produzca ansiedad y así. Es decir, el remedio que cura en cada caso, es capaz de producir síntomas semejantes a lo que cura. Entenderá que no es fácil lograr una síntesis en tales posiciones científicas. Sí es necesario el acercamiento de posiciones con colegas alópatas que observan con incredulidad y asombro algunos resultados de la homeopatía. Decía el Dr. Samuel Hahnemann, padre de la homeopatía, que la ignorancia y el prejuicio eran sus principales enemigos.

LP - Los fundamentos de elegir el enfoque unicista.

C.M. - Unicista significa que administramos un medicamento dinamizado por vez, el pluricismo administra varios medicamentos simultáneamente. Si el medicamento actúa sobre la energía vital -única en cada paciente- la respuesta al mismo deberá ser también única e individual, ajustándose al principio de identidad en cada caso.

LP - ¿Armonizar o curar?

C.M. - La enfermedad es la expresión del desequilibrio de la energía vital, expresado en síntomas. El medicamento homeopático actúa energéticamente sobre la energía vital, dejándola en mejores condiciones para responder al disturbio energético y volver al punto de equilibrio. Entonces, primero armonizar-optimizar energéticamente a la energía vital y luego ésta lleva a cabo el proceso de curación. Es la energía vital la que regula todas las funciones vitales del organismo, manteniéndolo en perfecta armonía y funcionamiento. Su desajuste, por la causa que fuere, se traduce en síntomas, que constituyen las llamadas enfermedades.

LP - Las neurosis en la actualidad y las patologías modernas.

C.M. - En mi práctica como psiquiatra puedo mencionar los mal llamados ataques de pánico por la escuela americana de psiquiatría. Constituyen episodios agudos, en los cuales el paciente vivencia o somatiza sensaciones de angustia, muerte inminente, alteraciones del sistema nervioso autónomo, taquicardia, sudoración profusa, inquietud extrema. Para su correcto abordaje se requiere de la participación de un equipo interdisciplinario que incluya médicos, psicólogos, arte terapeutas, que no recurra a las prácticas habituales en las que la medicación alopática supresiva ocupa el centro de la escena. Aquí también, la homeopatía unicista tiene mucho para aportar a sus pacientes.

LP - Algo más que desee agregar.

C.M. - Sí, agradecerle la posibilidad de expresar, por este medio, cuestiones ligadas a la práctica de la homeopatía unicista en pacientes -comúnmente y mal llamados- psiquiátricos.

Carlos Medina textual

¿Cómo abordar lo que no se puede curar?

“Llegado ese momento, queda paliar el dolor -si ese fuera un síntoma importante- acompañar al enfermo, tratando de evitarle sufrimientos innecesarios a él y a sus familiares.”

El paciente como rehén. ¿Hasta cuándo depender del médico?

“Es bueno aclarar que hoy día, tanto médicos como pacientes son cautivos de un sistema de salud que prioriza los tratamientos protocolizados -que cubren al médico de juicios por mala praxis- pero que no siempre son lo mejor para el paciente. Son éstas las estrategias de los grandes laboratorios para asegurarse que sus productos se comercialicen, apoyados por las compañías aseguradoras y sus abogados. Mientras que el médico demuestre que es capaz de acompañar a su paciente con el mejor tratamiento que disponga, según su leal mejor saber y entender, el paciente estará en buenas manos.”

La influencia de lo psíquico y su interrelación con el cuerpo

“Para la homeopatía el individuo es una unidad que interactúa permanentemente, de modo tal que lo psíquico y lo corporal -en estado de equilibrio- se influencian armónicamente. Cuando ocurre algún desequilibrio en la energía vital, lo primero que se afecta es lo mental. De allí progresa la enfermedad, que puede expresarse también a nivel corporal -somatizaciones- que pueden ser funcionales, transitorias, o lesionales y permanentes.”

La comunicación con el paciente. Cuando la palabra cura sin medicación

“El médico homeópata pondrá todos los recursos a su alcance para mejorar aspectos de la comunicación o relación médico-paciente. La palabra del médico puede llevar alivio a su paciente, reforzando y complementando la acción del medicamento homeopático en su labor curativa. Los psicofármacos como se dijo anteriormente, solo suprimen síntomas, profundizando el disturbio energético y en consecuencia, la enfermedad.”

por Raúl Vigini
raulvigini@yahoo.com.ar
Suplemento La Palabra
Director  |  Editor  |  Publicidad  |  Clasificados
Institucional:  La Empresa  |  Aviso Legal
Imprenta La Opinión
Desarrollado por KNU Consultora