SALTA, 15 (AICA).-La ciudad de Salta vivió este 15 de septiembre una de las jornadas más significativas de su calendario religioso con la celebración de la solemnidad del Señor del Milagro, que reunió a miles de peregrinos llegados desde distintos puntos de la provincia y del país para renovar su fe y su compromiso cristiano.
La misa central tuvo lugar frente a la catedral basílica y fue presidida por el nuncio apostólico, monseñor Michael W. Banach. Concelebraron el arzobispo de Salta, monseñor Mario Cargnello; el obispo castrense, monseñor Santiago Olivera; el obispo-prelado de Cafayate, monseñor Darío Quintana OAR; el obispo de la Santísima Concepción de Tucumán, monseñor José Antonio Díaz; el obispo emérito de Venado Tuerto, monseñor Gustavo Help; el obispo emérito de Chascomús, monseñor Carlos Malfa; y el obispo emérito de Canelones (Uruguay), monseñor Alberto Sanguinetti, junto con sacerdotes del clero.
Participaron también de la celebración las principales autoridades civiles de la provincia y de la Nación. Entre ellas estuvieron el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, acompañado por su esposa, Elena Cornejo San Miguel, y la vicepresidente de la Nación, Victoria Villarruel, quienes compartieron junto al pueblo salteño esta tradicional expresión de fe.
El mensaje de cercanía del papa León XIV
Al iniciar su homilía, monseñor Banach transmitió un saludo especial del papa León XIV a los fieles reunidos para la fiesta del Milagro.
El representante pontificio recordó un encuentro mantenido con el Santo Padre en el Vaticano y aseguró que el Papa quiso hacer llegar dos mensajes al pueblo argentino: "¡Dios los ama!" y "¡El Papa León también los ama!".
Asimismo, destacó la cercanía espiritual del pontífice y recordó que el Papa visitará la Argentina en noviembre próximo, invitando a los fieles a prepararse para ese acontecimiento con una fe renovada.
El Señor del Milagro y el pacto de fidelidad
Reflexionando sobre el Evangelio proclamado, monseñor Banach explicó el sentido profundo de la peregrinación y de la renovación anual del pacto de fidelidad que caracteriza a las fiestas del Milagro.
Tomando las palabras de Jesús sobre el grano de trigo que muere para dar fruto, afirmó que el centro de la fe cristiana se encuentra en la entrega redentora de Cristo.
"La vida nos llega a través de la muerte de Jesús", señaló, al destacar que el Señor venció el poder del pecado y de la muerte para abrir a la humanidad un camino de salvación.
Según explicó, la solemnidad del Señor del Milagro invita a contemplar precisamente ese misterio de amor que se expresa plenamente en la Cruz y en la Resurrección.
"Señor del Milagro, Tú eres nuestra paz"
El nuncio vinculó su reflexión con el lema de las fiestas patronales de este año: "Señor del Milagro, Tú eres nuestra paz. Oramos para recibirla y servimos para darla".
En ese contexto, presentó a Jesucristo como la verdadera fuente de la paz que busca el corazón humano y explicó que esa paz nace del amor redentor manifestado en la Cruz.
También destacó la humanidad de Jesús, que afrontó libremente el sufrimiento y la muerte para salvar a la humanidad. "Jesús no vino a este mundo para vivir, sino para morir", afirmó, subrayando que en esa entrega total se revela la profundidad del amor de Dios por cada persona.
Creer en la luz
En la parte final de su predicación, monseñor Banach retomó las palabras del Evangelio de san Juan e invitó a los fieles a renovar su adhesión a Jesucristo.
"Mientras tengan luz, crean en la luz y serán hijos de la luz", recordó, al alentar especialmente a las familias a transmitir la fe y a hacer de Cristo el centro de la vida cotidiana.
Finalmente, exhortó a los peregrinos a conservar en el corazón las enseñanzas del Señor del Milagro y a convertirse en testigos de esperanza y paz para el mundo.
La multitud reunida frente a la catedral acompañó la celebración en un clima de profunda devoción, al renovar una vez más el histórico vínculo de fidelidad que une al pueblo salteño con el Señor y la Virgen del Milagro.
Antes de la bendición final, monseñor Cargnello agradeció la presencia del nuncio y le pidió transmitir a León XIV el afecto del pueblo salteño. "Dígale que nosotros también lo queremos y que nos estamos preparando espiritualmente para su visita a la Argentina", expresó, al destacar que "Salta no puede no ser una tierra de unidad para la República Argentina", y finalizó agradeciéndole su visita.+