El Centro Integrador Comunitario (CIC) depende de la Secretaría de Desarrollo Humano y Salud de la Municipalidad y articula una impronta institucional con el trabajo de territorio. Desde hace varios años lo coordina Cintia Villarruel, quien define el lugar con claridad: "El CIC es un lugar de referencia y contención para toda la comunidad. La gente siente que encuentra un lugar amigable y una guía de respuestas a sus problemas".
Uno de los ejes centrales es la asistencia alimentaria. Pero esa entrega mensual se transformó en algo más: en un punto de encuentro. "La entrega nos permite un contacto directo con los vecinos. Allí detectamos otras vulneraciones como violencia de género, problemáticas de infancias o de salud, y a partir de esa confianza comenzamos a articular con otras áreas para tejer redes y dar respuestas", explicó Villarruel.
De esa escucha permanente surgieron nuevos espacios. Hoy funciona el programa provincial Nueva Oportunidad para infancias, adolescencias y juventudes. También un taller de costura comunitaria para mujeres, que nació de la propia demanda de quienes asistían a retirar alimentos. Y se lleva adelante el dispositivo de prevención de adicciones para infancias y pre-adolescencias, a cargo de profesionales del DIAT, Dispositivo Integral de Abordaje Territorial.
En materia de salud, el centro atiende de lunes a viernes de 7:00 a 17:00 con clínica médica, odontología, enfermería, vacunatorio, ginecología y kinesiología. Se suma el espacio de salud mental comunitaria con residentes del Hospital Jaime Ferré. Además se coordinan barridos comunitarios e itinerantes para fortalecer vínculos en el barrio e identificar problemáticas de manera temprana.
Otra línea de trabajo es el programa provincial PAE, Acompañamiento para el Egreso, destinado a adolescentes que estuvieron bajo medidas de protección. "Al día de hoy asistimos a 10 adolescentes derivados de la Secretaría de Niñez para que puedan construir trayectorias futuras al cumplir 18 años", detalló la coordinadora. Cuando aparece una situación compleja, el CIC articula de forma inmediata con IBF, Intervención Barrial Focalizada, Oficina de Violencia de Género, Guardia Social y Niñez.
Este trabajo se enmarca en el eje de una Rafaela que cuida y acompaña. Un modelo de gestión que pone al Estado cerca, que escucha primero y que articula con la comunidad para garantizar derechos. "El CIC de Monseñor Zazpe expresa nuestra manera de gestionar: estar cerca, escuchar y trabajar junto a la comunidad. Cada taller, cada atención en salud y cada programa busca que los vecinos del noroeste tengan las mismas oportunidades y derechos. Esa es la Rafaela que estamos construyendo, una ciudad que cuida y acompaña", destacó el Secretario de Desarrollo Humano y Salud, Hugo Morel.