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Kemelmajer y Herrera plantearon los desafíos de una Justicia frente a una sociedad que cambia a toda velocidad

Álvarez Tremea, Herrera, Kemelmajer, Lorenzetti y Hail en el primer piso de la Cámara de Apelaciones de calle Lavalle durante la conferencia de prensa.
Crédito: MARIO LIOTTA

En la conferencia de prensa, Kemelmajer y Herrera cuestionaron las reformas parciales al Código Civil y Comercial que no respeten su lógica como sistema.

La llegada a Rafaela de dos de las juristas más reconocidas e influyentes del país permitió abrir una discusión que excede ampliamente los ámbitos académicos y judiciales. Aída Kemelmajer de Carlucci y Marisa Herrera participaron de una conferencia de prensa en la sede de la Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial y Laboral, donde analizaron los cambios que atraviesan al Derecho Privado y los desafíos que enfrenta la Justicia frente a una sociedad que se transforma con una velocidad mucho mayor que la de las normas.

La actividad contó también con la participación de los integrantes de la Sala 2 de la Cámara, Duilio Hail, presidente del tribunal, María José Álvarez Tremea y Pablo Lorenzetti, este último uno de los impulsores de la jornada de actualización en Derecho Privado que se desarrolló este miércoles en el Instituto del Profesorado N° 2 "Dr. Joaquín V. González".

Lorenzetti destacó que la presencia de Kemelmajer y Herrera constituye “una gran alegría” para la ciudad y remarcó que se trata de dos figuras centrales del Derecho argentino. También puso el foco en una cuestión que suele quedar relegada frente al impacto mediático de las noticias policiales: la enorme cantidad de problemas cotidianos que transitan por los fueros civil, comercial y laboral.

 

Lorenzetti, Herrera, Kemelmajer, Álvarez Tremea y Hail en la sala de reuniones de la Cámara. (FOTO MARIO LIOTTA)

 

Un Código que nació para una sociedad distinta

Kemelmajer, integrante de la comisión que redactó el actual Código Civil y Comercial, puso el punto de partida en 2015, cuando entró en vigencia la nueva normativa. Diez años después, sostuvo, aquel código que pretendió incorporar una mirada acorde con una sociedad moderna vuelve a encontrarse con nuevas transformaciones que no estaban completamente presentes cuando fue redactado.

En su mirada, el cambio más profundo que introdujo el Código se produjo en el Derecho de Familia, precisamente porque es allí donde la sociedad experimentó las transformaciones más importantes. El matrimonio igualitario, la identidad de género y el reconocimiento de una autonomía progresiva de niños, niñas y adolescentes son algunos de los cambios que quedaron incorporados a la legislación.

Pero el mundo no se detuvo en 2015. La expansión de las redes sociales y del entorno digital plantea nuevas situaciones que el Derecho debe comenzar a procesar.

Kemelmajer puso incluso un ejemplo que puede parecer anecdótico, pero que revela la profundidad de esas transformaciones: el lugar que ocupan los animales en las familias. El concepto de “familia multiespecie” y situaciones como el reconocimiento de determinadas consecuencias frente a la enfermedad o muerte de una mascota muestran, según explicó, cómo aparecen nuevas realidades que interpelan a las normas. “Son las cosas que le interesan a la gente, no las abstracciones”, resumió.

 

Tanto Kemelmajer como Herrera defendieron la necesidad de preservar una mirada humana frente a los cambios tecnológicos. (FOTO MARIO LIOTTA)

 

“El derecho no puede cerrar los ojos” ante la tecnología

Herrera coincidió en que uno de los grandes desafíos consiste en lograr que los cambios normativos puedan trasladarse efectivamente a la vida cotidiana. En ese sentido, planteó la necesidad de que las provincias también actualicen sus códigos procesales.

El ejemplo que utilizó fue contundente: si una persona tiene reconocido el derecho alimentario, pero debe esperar cuatro años para obtener una respuesta judicial, ese derecho, en la práctica, no está siendo garantizado.

La misma tensión aparece frente a la inteligencia artificial y al entorno digital. Herrera remarcó que la inteligencia artificial es solamente una parte de un fenómeno mucho más amplio y advirtió que, si no se interviene sobre esas nuevas realidades, las desigualdades existentes en el mundo analógico pueden reproducirse en el ámbito digital.

La preocupación adquiere una dimensión especial cuando se trata de niños y adolescentes. Allí mencionó cuestiones vinculadas con las redes sociales, las plataformas digitales, las apuestas online y la necesidad de fortalecer también las herramientas educativas y de protección.

Para Herrera, el Derecho tiene un papel importante que cumplir en ese escenario, no solamente estableciendo límites, sino también participando de una discusión que involucra aspectos sociales, culturales y educativos.

 

El presidente del Colegio de Abogados de Rafaela, Joaquín Cordero, junto a Marisa Herrera y Pablo Lorenzetti durante la Jornada Académica en el Instituto del Profesorado. (FOTO MARIO LIOTTA)

 

El riesgo de tocar el Código sin respetar su sistema

Otro de los temas centrales fue la posibilidad de introducir reformas parciales al Código Civil y Comercial. Kemelmajer fue especialmente crítica con la idea de modificar numerosos artículos de manera aislada. Explicó que el actual Código fue concebido como un sistema basado fundamentalmente en principios y advirtió que incorporar normas nuevas sin respetar esa lógica interna puede generar consecuencias no deseadas.

Recordó que ya existieron intentos de modificar más de 200 artículos y consideró que una intervención de esa magnitud puede producir “un tembladeral” si no se analiza el conjunto.

Herrera, en la misma línea, puso como ejemplo el debate sobre un eventual divorcio administrativo. A su entender, simplificar el trámite no significa desconocer que detrás de un divorcio existen otros conflictos relacionados con alimentos, vivienda, bienes e hijos que deben ser contemplados. La advertencia de ambas juristas fue, en definitiva, que la actualización de las normas requiere conocimiento profundo y una mirada integral.

 

La Jornada Académica sobre Derecho Privado se llevó a cabo en el Auditorio del Instituto del Profesorado. (FOTO MARIO LIOTTA)

 

La inteligencia artificial no reemplaza al juez

La irrupción de la inteligencia artificial también abrió un capítulo referido directamente a la formación de abogados, jueces y futuros profesionales. Kemelmajer señaló que las nuevas generaciones ya no llegan a las aulas con la misma relación con los códigos que tenían los estudiantes de otras épocas. Hoy pueden consultar en segundos enormes cantidades de información desde un teléfono y obtener incluso respuestas sobre jurisprudencia.

El problema aparece cuando esas respuestas son incorrectas. La jurista recordó que ya existen casos de abogados sancionados por citar jurisprudencia inexistente generada por sistemas de inteligencia artificial y advirtió que el riesgo es todavía mayor si jueces o integrantes del Ministerio Público utilizan esa información sin verificarla.

La tecnología, sostuvo, puede ser un instrumento extraordinario, pero no reemplaza la responsabilidad de quien debe decidir sobre un caso concreto. En ese punto dejó una de las definiciones más fuertes de la conferencia: el juez debe atender a la persona que tiene delante, a sus circunstancias y a su realidad concreta, algo que la inteligencia artificial todavía no puede captar de la misma manera.

 

Formar abogados que sepan argumentar

El impacto tecnológico también obliga, según las especialistas, a revisar la manera en que se enseña Derecho. Herrera planteó la necesidad de escuchar más a las nuevas generaciones y preguntarse qué cuestiones les resultan realmente relevantes. Mencionó entre ellas la violencia de género, los derechos de las personas mayores, la discapacidad y las tareas de cuidado, especialmente su distribución dentro de las familias.

Kemelmajer fue todavía más categórica al referirse al rol actual de los docentes. Si antes el profesor transmitía fundamentalmente información, hoy esa función perdió parte de su centralidad porque el conocimiento está disponible de manera inmediata.

La universidad, sostuvo, debe convertirse cada vez más en un espacio para aprender a argumentar y contraargumentar. La información está en todas partes; lo que debe enseñarse es qué hacer con ella, cómo analizarla, discutirla y utilizarla de manera razonable.

 

La propuesta del Colegio de Magistrados de la Provincia y del Colegio de Abogados de Rafaela registró una importante convocatoria. (FOTO MARIO LIOTTA)

 

Entre la costumbre y lo razonable

Hacia el final del encuentro apareció una cuestión tan antigua como actual: ¿qué lugar ocupa el sentido común en las decisiones judiciales? Kemelmajer respondió que el Código Civil y Comercial no utiliza específicamente esa expresión, sino que habla de “razonabilidad”. Y destacó que el término aparece más de 50 veces en el texto legal.

La razonabilidad, explicó, debe servir para resolver los conflictos teniendo en cuenta aquello que una sociedad considera aceptable en un determinado momento histórico, aunque siempre con un límite: no puede admitirse como razonable aquello que resulte discriminatorio.

Herrera completó esa idea con una pregunta que, según relató, escuchó alguna vez en el ámbito judicial: cuando alguien pregunta por qué determinado procedimiento se hace de una manera, muchas veces recibe como respuesta que “siempre se hizo así”. Precisamente contra esa lógica llamó a rebelarse.

Preguntarse si algo que se hizo durante décadas sigue siendo correcto, si puede hacerse mejor y si la realidad exige otra respuesta es, para Herrera, una condición necesaria para que el Derecho pueda transformarse.

En esa tensión entre una norma que necesita conservar coherencia y una sociedad que no deja de cambiar parece encontrarse uno de los grandes desafíos planteados durante la visita de ambas juristas a Rafaela.

 

Una presencia de peso nacional

La trayectoria de Kemelmajer permite dimensionar la relevancia de su visita. Fue jueza de la Suprema Corte de Justicia de Mendoza e integrante de la comisión redactora del Código Civil y Comercial de la Nación. En 2016 recibió el Premio Konex de Brillante, además del Konex de Platino en Derecho Civil ese mismo año; previamente había obtenido los Konex de Platino de Derecho Civil en 1996 y de Jueces en 1998.

Su vínculo con la Fundación Konex continúa este año: es la presidenta del Gran Jurado de los Premios Konex 2026 de Humanidades, que seleccionó a las 100 personalidades que recibirán los Diplomas al Mérito. La ceremonia está prevista para el martes 8 de septiembre en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires.

Así, la presencia en Rafaela de Kemelmajer y Herrera no sólo jerarquiza la jornada académica de actualización en Derecho Privado, sino que abre una discusión de enorme actualidad: cómo puede el Derecho acompañar los cambios de la sociedad sin perder aquello que, aun en tiempos de inteligencia artificial y transformaciones digitales, sigue siendo irremplazable: la comprensión de las personas y de los conflictos concretos que llegan a la Justicia.

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