Deportes

Según pasan los días del Mundial

Messi, el mejor de todos los tiempos.
Crédito: AP

Por Néstor Clivati

El Mundial ha entrado en la etapa más esperada, esa donde en cada cruce no hay mañana, o como decía un legendario relator uruguayo, “son esos partidos en los que tenes que llevar al estadio el equipaje”. La tensión y el drama deportivo se apoderan de todos, incluidos esos espectadores furtivos que solo se asoman a este deporte, en ocasiones excepcionales, como estas.

También están los de siempre, los poseídos por la pasión, que combinan la patria, la bandera y la pelota con una precisión asombrosa, para terminar, destacándose por el grado de irritabilidad con la que viven estas instancias definitorias.

Después de 80 partidos jugados de los 104 previstos para esta edición, surge como pertinente una reflexión que todos los que analizamos este tipo de campeonatos, estamos ensayando. No hay antecedentes de 48 selecciones distribuidas en 12 grupos, 14 estadios y 3 países anfitriones; en consecuencia y escapandonos por un momento de lo estadístico, las percepciones son disímiles y resulta muy complejo una mirada global debido a los distintos escenarios de competencia, a las incidencias innegables de las altas temperaturas en todo el Norte de nuestro continente, a los enigmas de muchos equipos debutantes y a las presiones que las potencias de este juego deben sobrellevar para no defraudar su propia historia.

 

Por el momento, si tomamos como unidad de medida la fase grupos, este Mundial, no ofreció batallas que perduraran en la memoria de los aficionados y televidentes; tampoco se pudieron consolidar aquellos combinados que llegaron con el rótulo de “sorpresa” y excepción de Francia, todavía necesitamos más minutos de los que sí están involucrados en la pelea grande por la nueva corona.

En marcha la segunda fase con 32 equipos y quedando varios duelos por delante para adecentar el panorama de 8vos, hay que marcar que la influencia de los grandes goleadores, es superior al que deberían proveer los equipos como tales y este punto en el que necesitamos ser más exigentes, nos da un saldo negativo.

Es un Mundial de Estrellas.

 

Con perfume francés

Didier Deschamps, que está cerrando el mayor ciclo de un seleccionador de manera consecutiva, parece tener la fórmula; dos finales al hilo y una primera parte de este tercer desafío, mostrando un poderío intacto y hasta mejorado de las anteriores versiones.

Del equipo francés se desprende una fragancia triunfalista como en ningún otro competidor, al menos por ahora. No es jactancia de sus protagonistas, ni petulancias inconducentes, se trata de convicciones arraigadas y de una jerarquía individual en casi todas sus líneas que lo han dejado solo en ese podio de candidatos.

 

Mbappé, la super figura del Seleccionado francés. (FOTO AP)

Mbappé y Dembelé, dos de las espadas más temibles, se muestran en un apogeo indiscutido, ratificando ambos, los pergaminos que trajeron a este torneo, apoyados en un colectivo de futbolistas de élite que redondean el perfil de un equipo poderoso que, por momentos, parece imbatible. Solo por presentar fundamentos cuantitativos debe contemplarse que, con la última victoria ante Suecia, prolongaron a 5 partidos consecutivos la racha de anotar 3 o más goles en mundiales, seguidilla que comenzó en la final en Qatar con el 3 a 3 ante Argentina. Algo que ningún otro seleccionado consiguió en la historia de los mundiales.

O sea, combina brutalmente, el pasado con el presente.

 

Esperamos por Argentina y sus fueros

En pocas horas aquí, en el Hard Rock de Miami donde está diario LA OPINIÓN, siguiendo al equipo de Lionel Scaloni, el actual Campeón cargará con toda la responsabilidad de ratificar sus aspiraciones frente a la cenicienta del torneo; Cabo Verde es, en parte, el fruto de este ampliado Mundial que le ha permitido a equipos ignotos, meterse en la competencia por los generosos cupos que FIFA otorgó a todos los continentes. De otra manera y con los formatos anteriores, estos africanos seguramente estarían viendo el certamen por televisión. Sin embargo, a todo mérito y con un asombroso empate ante España como el antecedente más que respetado, este viernes se van a parar frente a la historia con esa quimera que muchos traen como estímulos a estos campeonatos.

 

El último ensayo de la Selección argentina, este jueves en Miami. (FOTO @X SELECCIÓN ARGENTINA)

El saldo de los partidos de la primera ronda mostró un espectáculo unipersonal de Leo Messi, que anotó 6 goles y opacó al resto de forma abrumadora; salvo algún pasaje frente a Argelia y una cierta paridad ocasional con Austria, Dibu Martínez no fue frecuentado y en el juego ante Jordania, lo tedioso del trámite a pesar de la victoria, lo convirtió en un partido anodino y sin exigencias, en una noche que, por momentos, invitó al bostezo.

Todavía no podemos identificar con sus brillos colectivos al último monarca. Este campeonato lo puede esperar no sé cuánto tiempo, pero hay margen y debería haber tolerancia en aquellos paladares más negros, en definitiva, lo mejor y lo mas exigente esta por llegar y el ADN de la Scaloneta suele fortalecerse cuanto mayor es el grado de dificultad.

(*) Néstor Clivati está acreditado por diario LA OPINIÓN para la cobertura del Mundial 2026.

Estás navegando la versión AMP

Leé la nota completa en la web