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22 de agosto: Día mundial del folclore

FOTO ARCHIVO// ARGENTINA./ Nuestro país tiene una rica y variada expresión folclórica.

Cuando en nuestra infancia nuestros padres o abuelos nos invitan a tomar mate, además de la infusión nos están transmitiendo, quizá sin saberlo, un hecho folclórico.

Por decisión de la UNESCO el 22 de agosto se celebra en todos los países el "Día Mundial del Folklore", ya que ese día pero del año 1846, el investigador William Thoms publicó por primera vez en la revista londinense "El ateneo" la palabra "folklore", derivada de los términos "folk", pueblo, y "lore", saber; es decir, lo que el pueblo sabe o conoce.

Paralelamente en nuestro país esta fecha coincide con el aniversario del nacimiento de Juan Bautista Ambrosetti (1865), considerado como el "padre de la ciencia folclórica".

Cuando se habla de folclore, inmediatamente pensamos en algún ritmo o danza tradicional pero, como hemos visto, la palabra abarca todo lo que un pueblo sabe sobre sí mismo. Por lo tanto podemos hablar no sólo de música sino también de comidas, bebidas, vestimentas, creencias, instrumentos, mitos y leyendas de raíz folclórica.

Ahora bien, para que un hecho sea considerado folclórico, la ciencia sostiene que debe cumplir con tres requisitos:


1 - Ser anónimo: el autor o creador de ese hecho debe ser desconocido, o su nombre haberse perdido en el tiempo.


2 - Regional: debe ser representativo de una zona o región determinados.


3 - Transmisión por vía oral: el hecho se transmite de una generación a otra por esa vía.


Como afirman algunos estudiosos, los hechos folclóricos son de provecho colectivo y allí reside un importante mecanismo no sólo de preservación sino esencialmente de continuidad.

Son entonces las manifestaciones folclóricas las que mantienen vigentes el espíritu, la tradición y la identidad de cada pueblo, por lo que se hace indispensable que esas expresiones sean conocidas, cuidadas y transmitidas desde la familia, la escuela, los medios de comunicación y las áreas específicas de los gobiernos a las nuevas generaciones como una manera de preservar nuestra forma de ser.

Hoy muchas ciudades del mundo se visten de manera multicolor albergando a grupos de diferentes países que muestran, con orgullo y alegría, su identidad folclórica. Ojalá en un tiempo no muy lejano Rafaela se sume a estos encuentros como una manera de reivindicar nuestra identidad y, al mismo tiempo, hermanarnos culturalmente con otros pueblos.







 

Autor: Sergio Grazioli

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