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30 embarazadas reciben la bendición

“Tú, Señor, creaste mis entrañas, me tejiste en el seno de mi madre. Te doy gracias porque fui formado de manera tan admirable. ¡Qué maravillosas son tus obras!” (Sal 139, 13).

El 25 de marzo se celebra en la Argentina y en varios países del mundo el Día del Niño por Nacer. La fecha fue escogida por ser el día en que los católicos -que constituimos la gran mayoría de la población- celebramos la Fiesta de la Anunciación, cuando Jesucristo fue concebido en el seno de María.

En la Anunciación del Señor, la Virgen María aceptó ser la madre de Jesús, verdadero Dios y verdadero hombre. Su consentimiento a ser madre del autor de la vida y su maternidad nueve meses después, así como el cuidado solícito y maternal del Niño, se unen y están íntimamente relacionadas a la vida que nuestro Señor vino a traernos. María es la madre del Verbo hecho carne, la vida por la que todos vivimos.

En la parroquia Santa Rosa de Lima, el domingo pasado, en la misa de las 19:30 adhiriendo a este acontecimiento, más de 30 embarazadas recibieron la bendición del padre José María Mezzabarba.

Al finalizar la misa se les entregó un bombón y una tarjeta recordatoria que contenía una imagen y una poesía que decía: Por este milagro de vida/ que hoy se produce en tu cuerpo,/ de gestación sorprendente,/ de incógnitas y momentos./ Ya está creciendo en tu vientre,/

ese ser tan esperado,/ pequeña semilla de amor,/ de un sueño muy anhelado./

Pronto su cuerpecito,/ te hará sentir su tibieza,/ te habrás convertido en madre./ Madre de amor y belleza. 

Experimentamos la necesidad de reflexionar una vez más en la defensa de la vida, y en la del niño por nacer.

Como hombres y mujeres nos corresponde elegir siempre la vida, que se manifiesta particularmente en el derecho que tiene un ser humano concebido a nacer dignamente; y también a morir dignamente, cuando el Creador nos llama al final de la vida en la tierra.

Autor: REDACCION

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