Con motivo de la celebración de San Cayetano, se realizará el triduo preparatorio a la misma, según el siguiente cronograma: el domingo 3, a las 15, habrá una caravana en bicicleta acompañando al Santo por las calles de San Cayetano hasta Perpetuo socorro.
El triduo comenzará el lunes 4: a las 20 habrá Adoración y a las 20:30 misa en Perpetuo Socorro, el martes 5, a las 20 habrá Adoración y a las 20:30 misa en Santa Rita, y el miércoles 5, a las 20 habrá Adoración y a las 20:30 misa en San Cayetano.
El día 7, en la parroquia de calle Azcuénaga y Martín Oliber de Rafaela, se celebrarán Misas según el siguiente cronograma: a las 7, celebrada por el P. Oscar Barreto, a las 10, celebrada por el P. José M. Mezzabarba, a las 13:30, celebrada por el P. Fernando Sepertino. A las 17:30 será la misa con procesión, celebrada por el P. Alejandro Mugna.
La última misa del día se celebrará a las 20:30, presidida por Monseñor Luis Fernández. Antes de cada misa habrá confesiones.
HISTORIA DE LA PARROQUIA
Está ubicada en el barrio Amancay de nuestra ciudad, en calle Martín Oliber, entre Azcuénaga y Domingo Matheu. El 20 de junio de 1973 se había creado una pequeña capilla de losas de 8 m de largo por 4 m de ancho (muy precaria) por parte de integrantes de la Acción Católica de la Catedral San Rafael. Las actividades eran catequesis y Misas mensuales. Ya desde aquel entonces se celebraba la festividad de San Cayetano cada 7 de agosto con Misa y procesión por las calles polvorientas del barrio. Se constituyó una comisión formada por las familias Pautasso, Anderson, Aimo, Abriata, Olivero, Martínez, Nazetta, Rodríguez, González, entre otras.
En 1978 la diócesis de Rafaela estaba conducida por Monseñor Jorge Casaretto, quien alentaba al grupo de vecinos que por aquel entonces estaba al frente de la remodelación de la capilla que ya existía en ese lugar. Esta remodelación se debía al notable crecimiento que el barrio vivía y el lugar de reunión de los fieles cristianos resultaba cada vez más pequeño para la cantidad de personas que allí acudían.
Con mucho esfuerzo comenzó la ampliación, ya que llegaban con el correr de los días donaciones, anónimas en muchos casos y de distintos sectores de la ciudad. También se contrató un albañil especializado en altar y frente, mientras que el resto de la capilla fue realizada por los vecinos. El tiempo de construcción llevó unos 18 meses de trabajo, con innumerables sacrificios de los fieles y vecinos que se acercaron a colaborar. El 25 de diciembre de 1979 fue bendecida en una ceremonia presidida por el obispo y varios sacerdotes de la Diócesis con la asistencia de gran número de fieles.
La nave, de forma rectangular y con capacidad para 270 personas sentadas, posee una estructura reticulada, cubierta metálica a dos faldones, revoque interior bolseado acústico y cielorraso de yeso suspendido en placas con perfiles de aluminio. Sobre el sector frontal este se adosaron dos habitaciones pequeñas destinadas a sacristía y confesionario. Las aberturas aseguran la ventilación requerida y una iluminación matizada por el diseño de los vitrales de colores verdes, azul, ámbar y blanco, de formas geométricas. El solado interior es de cerámica roja con junta y detalles en madera en peldaños y guardas. Las columnas metálicas revestidas generan por su relieve al ritmo un planteo de la nave, bajo el remate de los cielorrasos, el tensor reticulado soporta los reflectores de iluminación dándoles un toque de rusticidad e informalidad al espacio.