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Acerca de "¡Esto es fútbol!”

Por Sergio Fassanelli (*)



Decidí escribir esta humilde reseña -si se puede llamar así- antes de terminar de leer el libro. Lo que tiene un significado importante porque antes de saber si la lectura me iba a seguir provocando hasta el último párrafo, ya lo había hecho lo suficiente. Cuando la lectura de un texto hace que busque el lápiz para comenzar a marcar y escribir acotaciones al margen es porque algo en mi interior se está movilizando.

“¡Esto es fútbol!” me llamó la atención desde su tapa, desde la foto, pero sobre todo desde su título. No son inocentes los signos de exclamación que lo encierran. Su pronunciación no sería la misma si no estuvieran. Y su presencia enfática indica que no solo se nos está advirtiendo de que el libro no hablará sobre fútbol específicamente, sino que nos quiere advertir algo así como: “Fijate, hay algo más alrededor del fútbol que hace ruido”. Y lo corroboramos al leer el texto que lo completa: “Los factores de la violencia según una experiencia de gestión”.

No es intención hacer de este comentario un resumen del contenido del libro de Mudry ni tampoco un panfleto adulador. Se intentará plantear, eso sí, una serie de razones por las cuales habría que leerlo. Razones que intentarán fundamentar, a mi entender, que su autor pretende nada más ni nada menos que darle continuidad a la problemática de un tema que ya ha sido tratado por muchos especialistas, aportando su visión empírica sobre la problemática de la seguridad en los estadios que vivió en carne propia desde su cargo como Director Provincial de Seguridad en Espectáculos Deportivos y Eventos Masivos del Ministerio de Seguridad entre los años 2013 y 2016.

“¡Esto es fútbol!” es un interesante tratado sociológico escrito con muy buena pluma y se advierte en su autor un verdadero conocimiento sobre la temática que, como ya se dijo, nace de la experiencia propia. Pero no plantea Mudry solo teoricidades sino que a los problemas expuestos les suma propuestas constructivas. Sabe que no hay soluciones mágicas ni fáciles, por eso no se conforma con escuchar comentarios de los más diversos que aseguran que “el problema en el fútbol se soluciona fácil: palo y a la bolsa”, o “hay que tener leyes más duras y decisión política para aplicarlas”. Sostiene que los factores a tener en cuenta para buscar una solución verdadera al problema de la violencia en el fútbol tienen que ver con lo social, lo antropológico, lo cultural, lo geográfico, lo histórico. Sin dudas, toda persona que se dispone escribir sobre una problemática tan actual y candente como esta, previamente se propuso una meta. Lógica, se podrá pensar, pero no está de más resaltarlo. Dice Mudry: “Si el presente trabajo no refleja todo el malestar, el ruido interno que genera trabajar en el día a día de estos temas vinculados a la praxis social, no sirve para nada”.

Como lo afirmé anteriormente, con este libro el autor no solo se propuso provocar a todos aquellos a los que la temática les interesa o directamente les compete, no se basó solamente en el desarrollo teórico y la explicación de su propia experiencia, sino que además a lo largo de sus páginas no deja de hacer propuestas de posibles soluciones al conflicto. “No sirve demasiado la denuncia sin propuestas”, afirma. Propuestas hay muchas a lo largo de “¡Esto es fútbol!” y se puede pensar que varias llegan a pecar de utópicas teniendo en cuenta la realidad vivida no solamente dentro del ámbito futbolístico (dirigencias, barras) sino también dentro del ámbito político y judicial. Transcribo dos de ellas a modo de ejemplo: “El camino a explorar —además del legal, evidentemente el más adecuado para los casos de organizaciones criminales— es el de mayor diálogo, más consensos, más legitimidad derivada de la construcción consensuada y colectiva de las normas, involucramiento real de los sectores protagonistas, más inclusión definitivamente”; o “Visibilizar la relación policía/barras/autoridades políticas para descomprimir la violencia pero sin tolerar ilegalidades”. ¿Serán propuestas posibles de llevar a cabo? Pienso que a pesar de que en la actualidad las utopías parecieran haber pasado de moda y ser un ideal típico de los años 60, la dura realidad del país nos sigue provocando nostalgia, nos pide no bajar los brazos y seguir a pesar de todo, de la manera como nos interpelaba Eduardo Galeano: “¿Para qué sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar”.

La mirada local del problema de la seguridad en los estadios que se advierte en las páginas de “¡Esto es fútbol!” es la de un hombre común que desea ir a la cancha, sentir temblar las tribunas, el calor de la hinchada, un sentimiento bien popular (con chori incluido), y no la del que se conforma con la comodidad del living y el Smart 70 pulgadas. Por ello plantea constantemente posibles soluciones “con color local”, advirtiendo que no necesariamente deben surgir de experiencias importadas (si bien hay que tenerlas en cuenta), sino que “deben surgir desde nuestra mirada cultural, nuestra historia, nuestros defectos y nuestras virtudes”. En la tarea de buscar soluciones o salidas “civilizadas” al problema de la seguridad (nada de “garrote”), Mudry no solo pretende involucrar a los distintos actores sociales (dirigentes liguistas y de clubes, hinchas rivales —no barras) sino también a la política y a las distintas instituciones estatales (policía, Fiscales, Jueces), sobre todo en los casos en que sea necesario combatir a organizaciones criminales.

Sin dudas —y así se plantea en este libro— un factor fundamental en este problema de la seguridad (o violencia) en el fútbol es el que le cabe a la fuerza policial, que es la que debe poner el pecho (o a veces otras partes de su cuerpo) y hacer frente de manera directa en los operativos. Plantea el autor que no son pocos los estudiosos del tema que afirman, palabras más, palabras menos, que los hombres de azul muchas veces son parte del problema y no de la solución, a tal punto que cita una anécdota “de color”, digamos color bien oscuro, en las que un jefe policial siente “lástima” por salir a cazar animales y dejar huérfanos a los cachorros pero espera con emoción y una gran adrenalina la orden para salir a reprimir manifestaciones o desórdenes en las tribunas. Es evidente que se requiere no solo una acción fuerte por parte de la política sino también un verdadero cambio en mentalidades que deben llevarse a cabo.

Mencionaba al principio la buena pluma con la que está escrito el libro. También es hábil el autor al plantear el problema fundamental del fútbol (violencia, burocracia, connivencia, seguridad) a través de la intertextualidad: ya sea desde letras de rock como “Vencedores vencidos”, pasando por películas famosas como “Blade Runer”, por viejos cuentos populares o citando obras maestras de la literatura como “El proceso” de Kafka. Mudry en su ensayo va y viene de uno a otro texto dando rienda suelta a sus conocimientos literarios que hacen que la lectura de “¡Esto es fútbol!” sea por demás didáctica y amena.

Desde su actual función pública ejercida en el Poder Judicial, no deja de realizar una mirada crítica y de hacer un mea culpa al respecto. No pasa por alto las falencias estructurales de la Justicia, de la que se toma el tiempo (y varias páginas) para analizar los cambios en materia penal que se produjeron en el año 2014 a partir de la implementación del sistema acusatorio e, inclusive, plantea la problemática de las contravenciones (delitos de baja intensidad) en virtud de la declaración de la inconstitucionalidad del proceso de Faltas en la provincia, declarado años atrás por la Sala IV de la Cámara de Apelaciones en lo Penal de la ciudad de Santa Fe.

Como una reflexión final diré que se podrá estar de acuerdo o no con el contenido de “¡Esto es fútbol!”. Se podrá decir que ahí no está todo (es lógico), que es una mirada más entre tantas (seguimos con la logicidad), que es un planteo muy subjetivo (de eso se trata justamente: “una experiencia de gestión”), pero lo que no se podrá discutir es que este libro no es inocente y que busca, sin duda alguna, movilizar no solo a quienes tienen a cargo la seguridad estatal en el deporte (políticos, Poder Ejecutivo —que bajo su responsabilidad está nada más ni nada menos que la fuerza policial—, Poder Judicial), sino a todos los estamentos involucrados en la problemática, desde el hincha más tranquilo al barra más bravo, desde el periodista obsecuente hasta el que provoca una tormenta en los medios, desde el dirigente más inoperante de un determinado club hasta el responsable principal de la Asociación del Fútbol Argentino.

“¡Esto es fútbol!” fue escrito con seriedad, con conocimiento de causa, con pasión (y no futbolera justamente, sino con la de alguien comprometido con la gestión pública) y con una claridad tal que permite que cualquier ciudadano pueda leerlo y tener la oportunidad de sumar una mirada más a esta encrucijada más que compleja, que para resolverla parece ser que solo será posible a través de una tarea titánica. Obviamente, “¡Esto es fútbol!” no agota el análisis de la problemática, sino que provoca su prosecución para que esto no quede solo en la escritura de un libro más.


(*) Profesor 




 

Autor: REDACCION

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