Daniela Cuturie tiene 26 años y estuvo aquel 30 de diciembre del 2004 cuando el boliche República de Cromañón se prendió fuego producto de una bengala. Hoy se cumplen justamente 9 años de aquella tragedia y LA OPINION pudo charlar con esta joven radicada en Rafaela desde hace 2 años, para poder conocer más de ese momento nefasto que terminó con la vida de 194 personas y al menos 1.432 heridos.
Cuando sucedió lo de Cromañón, ella tan sólo tenía 17 años y aún hoy se le pueden ver los ojos desgastados por todo lo que ha vivido, por ver cómo perdía compañeros y amigos en ese lugar y por cómo hoy se fueron dando las cosas.
Daniela cuenta que siempre iba a ver a Callejeros, y esa noche la banda presentaba el último CD (fueron tres recitales en tres días consecutivos). Fue con su hermano y un grupo de amigos.
La discoteca estaba ubicada en el barrio de Balvanera en la ciudad de Buenos Aires, y tiene en su palmarés la peor tragedia de nuestro país: "esa noche en el primer tema, al minuto y medio, ya estaba todo prendido fuego..."
-¿Cómo fue esa anoche? ¿Con quiénes habías ido?
-Yo había ido con mi hermano, con el que había ido a todos lados y fuimos una vez más a ese lugar. Eran tres noches, la primera no se veía el show de las bengalas que había. La segunda noche fue un poco más tranquila y la tercera, lo que había era mucha gente, mucha más de la que debía estar.
-¿Y cómo fue cuando entraron? ¿Hubo alguna recomendación?
-La última noche Chabán (Omar) salió a hablar. Se paró arriba de un pequeño parlante y pidió que no tiraran bengalas, que el lugar era chico y cerrado y dijo también que si se prendía fuego nos íbamos a morir como en la discoteca Kheyvis (otra discoteca que sufrió una tragedia en 1993). Lo dijo bien clarito esa noche, y cuando terminó presentó a Callejeros.
-¿Y vos que viste en ese momento?
-Fue todo muy rápido, porque cuando yo miré el techo era una llama chiquita, entonces lo busco a mi hermano que estaba entretenido con el show y cuando lo encuentro volvimos a mirar juntos y ya era una llama grande que se expandía por todos lados. Toda la media-sombra.
-¿Y después?
-Después se cortó la música, al rato cuando quisimos empezar a salir se cortó la luz y nosotros estábamos enfrente de una de las puertas que estaba cerrada con candado, así que cuando la abrieron del otro lado, era tanta la presión que nosotros nos caímos al piso con mi hermano. Y en vez de salir lo que se hizo fue una montaña de gente apilada y ahí nos quedamos, no sé cuánto tiempo. Estábamos abajo de todos, contra el piso.
-¿Y cómo hicieron para poder salir?
-Yo en ese momento lo perdí a mi hermano. Y fue ahí cuando ya no me acuerdo más nada porque me terminé desmayando. Volví a recobrar conciencia ya afuera del lugar.
-¿Qué es lo que te acordaś puntualmente?
-Recuerdo imágenes, de cuando reaccioné en el piso y de que estaban los bomberos. Recuerdo que mucha gente me hablaba y de que yo no reaccionaba, no podía abrir los ojos. Más tarde, un patrullero me llevó al Hospital de Ramos Mejía.
-¿Y que lesiones tuviste en ese momento?
-Cuando me desperté no caminaba. Y fue ahí, en el Hospital, donde tomé conciencia de todo, de que no movía los pies. El lugar estaba desbordado y yo estaba tirada en un pasillo. Me arrastré hasta la pared, me senté y al lado mío había un hombre de unos 30 años con un chico de unos 10 años y los dos estaban muertos. Esa fue una de las imágenes que más me siguió. Ahí es donde me encontró mi hermano y el llamó a mi casa. Le dijo a mi mamá: "mami se prendió fuego el lugar, no prendas las tele y vení a buscarnos". Cuando llegaron me llevaron a otro hospital para que me atendieran.
-¿Y que fue lo que te pasó?
-Me operaron de la columna, producto de todos los pisotones que recibí, me pusieron una prótesis para que la columna se me enderece.
-¿Perdiste amigos?
-Sí. Muchos, porque siempre nos juntábamos los mismos e íbamos a todos los recitales. Perdí mucha gente.
-¿Qué pensás ahora después de tanto tiempo?
-Cuando pasó todo esto yo tenía 17 años, ahora que tengo 26 esta experiencia me sirvió para cambiar en muchas cosas. Hoy por hoy trato de no hacerme problemas por cosas mínimas, mirar siempre el lado positivo de las cosas.
-¿Y con respecto a Callejeros?
-(Piensa). Llegué a un punto en el que no estoy ni a favor ni en contra. Aprendí a vivir con los comentarios de los demás, que es lo más difícil. Hay mucha gente que está a favor y mucha que está en contra. Y como siempre digo, no me siento con más derecho de hablar porque yo estuve ahí. Por eso trato de mantenerme al margen. Y que la justicia hago lo que tenga que hacer.
-¿Cerraste esa historia?
-Cuando Callejeros volvió a tocar en Córdoba, por primera vez después de lo que pasó, fuimos con mi hermano y cerramos ese recital. Lloramos, nos abrazamos y agradecimos de poder estar acá.