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Al Presidente, jueces y miembros del Congreso

Tal vez nunca se enteren de esta carta abierta, pero le hace bien a mi espíritu escribirla. En realidad soy una defensora apasionada de la democracia genuina y como tal creo que si bien están cambiando algunas cosas y tengo esperanza de que nuestro país cambie y salga del letargo de corrupción, desidia y violencia en que estuvo envuelto tantos años y pareciera que nos anestesió a todos, hay muchas cosas que me generan inquietud.

Señor Presidente he escuchado atentamente las reformas tributarias, laborales y previsionales y si bien comprendo que son inevitables y es importante que se discutan, se introduzcan modificaciones si son necesarias, hay temas de los que no se hablan. Piden sacrificio al pueblo y a los jubilados que ganan siete mil pesos y a cualquier jubilado que trabajó toda una vida, para poder llegar al ocaso de su vida y no tener sobresaltos y vivir una vejez serena y no morirse por no tener recursos para comer, para pagar los servicios, para curarse, para disfrutar del merecido descanso y yo, y casi todo el pueblo trabajador nos preguntamos, por qué los jueces, los diputados, los senadores y ministros no hacen ellos el sacrificio en bien de la Patria que dicen amar y servir.

Es injusto y escalofriante que tengan los sueldos que tienen, cuando muchos de los integrantes del Congreso van cuando se les da la gana y se dan el lujo de no dar quórum para votar las leyes y en lugar de pensar en el bien de la Patria, piensan solo en una mezquina lucha política y en su propio bolsillo. En cuanto a la justicia me indigna que los jueces cobren lo que cobran y no paguen impuesto a las ganancias y yo que soy jubilada, sí. Puede explicarme tantas injusticias que por más pacíficos que seamos los argentinos, nos sentimos atropellados y devastados.

Cuanta gente no trabaja y vive de un subsidio y trata de sumar hijos para poder cobrar más a costa de la gente que trabaja y paga sus impuestos. Hay gente que se jubila antes de los sesenta años y gente que sin haber aportado cobra jubilación. Siempre es la clase media y los jubilados los que soportan las crisis. Sueño con que dejen de poner el peso en los que no deben llevarlo, entienda que las personas que llegaron al crepúsculo de sus vidas, no pueden esperar a que el país se ponga de pie. Ayude a la clase pasiva que no tiene tiempo, se lo pido apelando a su humanidad, que sé que la tiene.

Señor Presidente, sé que el país quedó patas para arriba, que destruyeron a nuestra querida Patria, indigestaron de droga a nuestros jóvenes, multiplicaron la cantidad de pobres sin que se les mueva un pelo… cómo quiere que no nos enojemos… Personalmente no me importan las camisetas políticas, sí me importa que si a nosotros en nuestro trabajo cobrando mucho menos, nos exigen eficacia, como puede ser que quienes nos gobiernan no sean capaces de hacer sacrificios como los que le piden al pueblo… hay que vivir con siete mil pesos o diez mil o veinte mil… Ustedes vivirían un mes con sueldos como esos y no me digan que el trabajo de ustedes es más importante, porque en el mundo todas las profesiones y trabajos son necesarios e importantes. Dios edificó un mundo perfecto en donde cada cosa y cada quién tiene un rol importante para sostener el equilibrio natural.

Autor: Alicia Riberi

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