Gath y Chaves incursionó en el rubro sellos discográficos aprovechando su infraestructura de distribución a nivel masivo y además el auge que estaba tomando el tango a principios del siglo XX. A tal fin encomendó al matrimonio Gobbi, todo lo relacionado con la puesta en marcha del emprendimiento el que sería ejecutado desde Francia. En 1909, los Gobbi se marcharon a París y desde allí se comenzó a pergeñar la idea. También viajó Angel Villoldo, quien dirigió la parte musical de las grabaciones. Así nació el sello discográfico Gath y Chaves, aunque en los discos figuraba con el signo &.
Alfredo Eusebio Gobbi fue músico, cantor y actor, precursor de la variedad cantable del tango y su esposa Flora Hortensia Rodriguez de Gobbi, fue bailarina y actriz. Se casaron el 11 de septiembre de 1905. Estando en París y fruto de esa unión nació el genial Alfredo Gobbi, (14/05/1912) y su nombre completo era Alfredo Julio Floro conocido luego como “el violín romántico del tango”. Fue eximio violinista, pianista, director y compositor, influido estéticamente en su manera de ejecutar el piano por el estilo de interpretación de Julio De Caro de quien era ferviente admirador y por el de Carlos Di Sarli en cuanto a su presencia milonguera.
Por su orquesta pasaron cantores de la talla de Jorge Maciel, Alfredo del Río y Oscar Ferrari entre otros. Fue autor de tangos instrumentales como Redención, Mi Paloma, El Andariego y Camandulaje y en el rubro cantado Cuatro Novios y Un Tango para Chaplín. Eduardo Rovira le dedicó un tango: El Engobbiado.
Intimo amigo de otro genio de la música: Orlando Goñi a quien le dedicó un tango; ambos compartieron su manera despreocupada de vivir la vida imbuidos de una insobornable impronta bohemia. Gobbi murió pobre y solo, acorralado por el alcohol y la indiferencia de las empresas discográficas quienes no sólo no le renovaron los contratos sino que aduciendo la decadencia del tango, destruyeron enorme cantidad de matrices entre las cuales se encontraba grabada gran parte de su obra. Sus últimos días transcurrieron en una miserable pieza de hotel, actuando con su instrumento en dancings y peringundines aledaños a Plaza Miserere. Su violín se acalló para siempre en el otoño de 65.