Información General

Antídoto para sociedad que se autodestruye...

Mis ojos se perdieron en la inmensidad del horizonte y mi imaginación se trasladó a distintos escenarios que añoro que estén y ya no están o están poco.

Observo triste una estampa diaria que pareciera no admitir modificaciones. Los padres madrugan, se van a trabajar y sus hijos quedan atrás con un montón de recomendaciones apuradas o dormidos sin pensar siquiera que podría ser el último día que se ven, no porque no les importe sino porque su vida es una rutina que no permite ingresar a sus mentes la posibilidad de adornarla o cambiarla al menos un día en algo. El amor deja de ser ese amor que es capaz de dar vuelta la vida de las personas para convertirse en un ingrediente más, importante, sí, pero para guardar en un sitio de privilegio para cuando tenemos tiempo y no hablo sólo del amor de la pareja, los hijos, los compañeros de trabajo, sino como ese amor que debería ir incorporado en nosotros mismos para que los valores se vayan sembrando sin querer, como algo natural.

Hoy es más importante mirar las noticias por televisión, noticias que el poder utiliza muchas veces para quitar nuestra atención de las cosas verdaderamente importantes... también es prioritario prenderse a la computadora y dejarse anestesiar por un montón de cosas, algunas buenas obvio, pero muchas malas ya que la pornografía está a la orden del día, la pedofilia, el chat que muchas veces encierra a las personas en la ilusión de encontrar el amor...el amor...a través de una máquina que ni siquiera permite tomarnos de la mano, perdernos en la profundidad de una mirada o apreciar lo que somos todo un día, con nuestros malhumores, costumbres, hábitos y lo que es peor, muchos son capaces de cambiar un amor que se construyó con años y dio frutos hermosos, por un “te amo” a través de una pantalla y saben porque?, porque perdimos la “bella costumbre” de decir a los ojos te amo y dejamos de comprender que el amor no es deseo, sexo y un buen momento y nada más, el amor es apoyarnos en las buenas y en las malas, en la enfermedad y en la salud, en el día a día. Se ha perdido tanto el rumbo que cuando no podemos solucionar el problema que tenemos, con quien está a nuestro lado, buscamos el amor en cualquier parte, en la calle, en el trabajo, en un viaje furtivo, sin advertir que la rutina llegará en todos los casos y la cuestión no es cambiar de persona, es cambiar nosotros, valorando la dimensión del amor y pensando en quién nos lo regaló... Dios para que nos regaló el amor? Para manosearlo, para mezclarlo con residuos de amor sucio y desgastado o para hacerlo crecer e ir moldeándolo según vaya pasando la vida?

Los hijos y los padres...los padres y los hijos... Los padres cedemos ante cualquier pedido de nuestros hijos para que nos dejen tranquilos y muchas veces por haber cedido tantas veces perdimos la noción de que somos padres, para convertirnos en amigos, amigos que se tratan con groserías o dichos vulgares que no cierran en mi mente para tratarse entre padres e hijos o nietos y abuelos y es ahí donde se perdió. Escucho a los niños y jóvenes y me pregunto... cuándo o cuántas veces, se sienta un padre o una madre a dialogar con sus hijos, a escucharlos y si no aprendieron a dialogar o no tienen paciencia, tener nosotros la paciencia de enseñarles. Cuántos abuelos o abuelas sientan en el regazo a sus nietos para contarles un cuento o disfrutan de un juego inocente con ellos, o es que es más importante mirar que crema borrará más las arrugas para parecer más jóvenes, pues olvidemos esa posibilidad, si hay algo que Dios hizo perfecto es el ciclo de la vida, nacemos, crecemos, envejecemos y morimos...no es ahí donde está la dificultad... la dificultad está en morir y darnos cuenta sólo en ese momento, que no hicimos gran cosa con nuestra vida. He visto lamentablemente mucha gente morir así y me prometí tratar de transmitir lo feo que es, para que muchos desistan de la superficialidad de sus vidas.

Los amigos dónde están... el amigo no es el que está en la abundancia, en el éxito, en la salud, en el buen humor, el verdadero amigo es el que se banca firme, la enfermedad, el malhumor, el fracaso, la miseria de su amigo.

Observo la televisión y me horrorizo... un montón de gente opinando si un portero, un taxista o un padrastro es asesino en un caso que atrapó a la opinión pública como para desatender otras cuestiones. Nadie de nosotros está capacitado para decir quién es asesino o no, dejemos de hacer análisis en un país en donde nos hacemos los desentendidos como si la justicia argentina estuviera bien y todo lo que se viera es o será porque a alguien le conviene. Sigo confiando plenamente en la justicia divina, que aunque a nosotros nos parezca tarde, siempre actúa...en el momento oportuno, ni antes ni después.

La humanidad está en riesgo...no por los huracanes, por los tornados, por la inseguridad, sino por no saber decir no cuando es no y sí cuando es sí, sin acomodarse al mejor postor, la humanidad está en peligro porque dejó de pensar y de ser autocrítica, se guía por impulsos.

Me quedo con una frase de nuestro papa Francisco... -quiero pastores con olor a oveja...y nosotros cómodamente nos quedamos con que es un pedido para los sacerdotes, pero Dios nos dio a todos la misión de proclamar el Reino... estoy segura que este gran Papa quiere un pueblo también con olor a oveja y no pueblos corruptos que pisotean la esperanza del que trabaja con honestidad.

Llegó el momento de pensar… vamos camino a la autodestrucción… separemos la conveniencia, de lo justo y construyamos a partir de ahí, una humanidad que de batalla con amor, como antídoto para esta sociedad que se autodestruye. La esperanza es la bandera de los pueblos que siempre son capaces de recomenzar desde lo que Dios quiere.

Autor: Alicia Riberi

Estás navegando la versión AMP

Leé la nota completa en la web