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“Apostamos a la educación como herramienta para cambiar el mundo”

¿Por qué será que muchos de nosotros, cuando ingresamos al edificio de una escuela sentimos que se nos eriza la piel?

Suele suceder cuando nos quedamos en silencio y, en ese estado, dejamos que resuenen... el barullo de jóvenes, de adultos, de niños. El eco de los sueños, cumplidos o por cumplir, que ayudan a caminar.

Este año la Escuela Nº 429 “Mario R. Vecchioli”, ex Escuela Nacional de Comercio de Rafaela, celebra el 65º aniversario de su creación. Por ello, la comunidad educativa invita a alumnos, a ex alumnos, a sus familias, y a la comunidad en general, a unirse a las celebraciones.

Del tiempo de los bancos atornillados, al tiempo de las netbooks y los celulares, cuántos rafaelinos, directa o indirectamente, pueden sentirse identificados con esta institución.


LOS COMIENZOS

Respondiendo a los intereses de la comunidad, en 1949 inicia sus actividades en Rafaela, el Instituto Adscrito Escuela de Comercio, en el edificio ubicado en calle 9 de Julio al 385.

Tras la gestión de docentes, padres y autoridades, en 1953 se convierte en Escuela Nacional de Comercio de Rafaela con la terminalidad Perito Mercantil.

En 1974 la Escuela celebra la concreción de otro proyecto trascendental en la ciudad, la creación del turno noche; respondiendo a la demanda de muchos jóvenes que por diversos motivos no pueden asistir a la escuela durante la mañana o la tarde.

Desde 1992, la Escuela Nº 429 recibe el nombre “Mario R Vecchioli” como homenaje a reconocido poeta local.


EL NUEVO EDIFICIO

Debido al significativo aumento en la matrícula de alumnos, en 1993 la Asociación Cooperadora de la Escuela inicia la construcción de un nuevo edificio, ubicado en la intersección de las calles Nicola y España (en el barrio Sarmiento).

Con aportes del gobierno provincial y de la Municipalidad local, a través del Fondo de Asistencia Educativa, el edificio se inaugura en septiembre de 2001.


LA ESCUELA, MAS ALLA

A través de talleres, proyectos e intercambios, la Escuela genera vínculos con otras instituciones, tendientes a fortalecer el aprendizaje de alumnos, docentes y demás involucrados.

Algunos ejemplos de ello son: el banco escolar, creado en 1966, las pasantías laborales; las revistas escolares: Mercurio, Publicando, Publicamos, Contacto, Hagamos cosas serias, Ser Humano.

Los talleres de música y de canto; el club colegial, los torneos y campeonatos deportivos. Los seminarios escolares, las ferias de ciencias y tecnología, el proyecto de investigación e intervención socio educativa, la feria de microemprendimientos.

Más recientemente, se destacan: los proyectos de promoción de la lectura, intercambios escolares, campañas de bien público, entre otros.

“Todos los proyectos son posibles sólo cuando existe la participación y el compromiso de las familias, y de la comunidad. Y el apoyo a la educación como un valor fundamental en el desarrollo de una sociedad”, nos cuenta la directora del establecimiento, profesora Mónica Cervatto.


“EL TIEMPO

ES VELOZ…”

“Estamos atravesando momentos de transición y crisis, el mundo cambia vertiginosamente y la escuela no escapa a esa realidad. Los chicos de ahora son otros, los papás son otros, la sociedad es otra, por lo que la escuela está en constante redefinición, corriéndose por un lado de su antiguo rol de única poseedora del saber, para convertirse en un lugar de contención social en donde los chicos aprendan a pensar, a enfrentarse con situaciones problemáticas, a resolver conflictos, a convivir... en resumen, a ensayar la vida”, dice la vice directora del turno tarde, profesora María Eugenia Marzioni.

“La escuela Vecchioli ha crecido mucho desde aquel año 1949, teniendo en la actualidad casi 2000 alumnos distribuidos en 2 edificios, y cuatro turnos, mañana y tarde en el edificio de barrio Sarmiento, y tarde y noche en el edificio centro, de calle 9 de julio. Esto implica un modelo de gestión colaborativo que propicie las condiciones para el trabajo creativo y la concreción de proyectos que provoquen un crecimiento en la comunidad educativa”, afirma la profesora María Julia Orsucci, también vice directora.

“La oferta educativa de la escuela es amplia, cubriendo las modalidades de Economía y Administración, Ciencias Sociales y Ciencias Naturales. Y es también inclusiva ya que el alumno opta entre cuatro turnos y dos edificios en diferentes partes de la ciudad. El turno noche se erige como una alternativa de calidad para aquellos alumnos que no pueden, por razones laborales o familiares, finalizar sus estudios en los turnos diurnos, encontrando la misma oferta educativa que les permite insertarse ya sea en el ámbito académico como en el mercado laboral”, afirma la vice directora del turno noche, profesora Viviana Racca.

“El compromiso con los chicos, las familias, la comunidad es intenso”, agrega Mónica Cervatto.

“La escuela trabaja día a día para brindar lo mejor desde el aspecto institucional, académico, edilicio, con un fuerte énfasis en el trabajo colaborativo. Consideramos que este es uno de los grandes desafíos de estos tiempos de tanta individualidad, rescatar lo mejor de cada uno para engrandecernos y seguir apostando a la educación como la única herramienta para cambiar el mundo”, concluye Cervatto.

Autor: María Florencia Forni

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