“Árboles de la Avenida/ cómo va pasando el tiempo/ yo conocí vuestros troncos/lisos, delgados, esbeltos/ y ahora estáis llenos de costras/ de verrugas y tubérculos/ entonces era yo un niño /melancólico y contento/ árboles de la Avenida/ nos vamos poniendo viejos…”
En la castiza Avenida de Mayo de nuestro Buenos Aires, para ser más exactos al número 1134, se encuentra adherido al muro de su frente este poema que pertenece a Baldomero Fernández Moreno, un poeta que fue el paradigma del sencillismo, estilo caracterizado por una lírica llana, que exalta el paisaje de lo cotidiano.
La placa ubicada en el frontis del edificio, además de transcribir la poesía que da origen a este artículo, expresa: “Asociación Amigos de la Avenida de Mayo a su poeta Baldomero Fernández Moreno (1886-1950). En el cincuentenario de su muerte. Vivió aquí a principio de siglo, en el inicio de su adolescencia. Lírico, médico y poeta. Le dedicó a sus árboles esta poesía”
Nuestro personaje cuyo nombre completo era Baldomero Eugenio Otto Fernández Moreno, había nacido el 15 de noviembre de 1886 en el barrio de San Telmo. En 1912 se recibió de médico y ejerció su profesión sucesivamente en Chascomús, Catriló y Huanguelen, o sea fue un verdadero medico rural. En la primera ciudad de las nombradas Baldomero conoció a la que sería la mujer de toda su vida: Dalmira del Carmen López de Osorio, conocida como” Negrita” De esa unión nacieron cinco hijos: César, Dalmira, Ariel, Manrique y Clara. También ejerció la profesión en Buenos Aires y en los últimos años dejó de hacerlo para dedicarse a la poesía y a la prosa, es decir a escribir.
El poeta era hijo de españoles, de la región de Cantabria y algunos años de su infancia los vivió en la península, ya que sus progenitores se habían trasladado a España. Vueltos los mismos a radicarse en Argentina, Baldomero se trasladó unos años a Madrid donde vivía un tío médico, quien le inculcó su amor por esa ciencia.
Dejó obras importantes: entre otros títulos “Las iniciales del Misal”(1915), “Intermedio Provinciano”(1916) “Versos de Negrita” (1920) a quien le dedicó además “el “Soneto de tus vísceras” y luego de la muerte de su hijo Ariel, circunstancia que lo sumió en una profunda depresión, compuso “Penumbra” (1.937). Pero hay una poesía que identifica plenamente a nuestro poeta y es aquella que tituló “Setenta balcones y ninguna flor”
Eduardo Parise, al referirse a esta poesía, muy popular por cierto, se pregunta (Secreta Buenos Aires, diario Clarín del 11 de abril de 2.016) cual es el edificio al que alude el poeta al inspirarse en este soneto. La pista más certera según la fuente aludida, es la construcción ubicada en Corrientes y Pueyrredón territorio del barrio del “Once”, de estilo academicista, creación de dos arquitectos franceses de apellidos Mallet y Dugan. Se levantó en 1908 y en su parte alta la obra remata con una mansarda. En esa esquina durante muchos años funcionó el “Café Paulista” lugar que era frecuentado por el poeta y parte de la bohemia barrial. Según otras versiones que forman parte de las leyendas urbanas tejidas en torno a la poesía que estamos abordando, la fuente de inspiración de Baldomero, es el edificio ubicado en Avenida Rivadavia al 5700, (vereda sur) muy cerca de la calle Puán . Esta zona corresponde al barrio porteño de Caballito, aledaña a una de las estaciones de la línea “A” de subterráneo que fue inaugurada hace pocos años y que lleva ese nombre precisamente. “Estación Puán”. Este edificio se denomina Femenil, ya que allí se editaba una revista con esa denominación . El estilo también es academicista, consta de ocho pisos y fue proyectado por el arquitecto Eustaquio Ballester. La obra comenzó a pergeñarse en 1927.
En definitiva, solo caben conjeturas acerca de la identidad de la construcción en que el poeta se inspiró para componer su poesía más famosa.
Finalmente digamos que Baldomero Fernández Moreno falleció en Buenos Aires el 7 de junio de 1950, en la casa de calle Francisco Bilbao 2384, en pleno corazón del barrio de Flores. Previamente en 1949, había recibido el gran premio de honor que otorga la SADE (Sociedad Argentina de Escritores)