Organizaciones civiles, vecinas y vecinos, científicas/os y profesionales independientes (Arquitectos/as, Ingenieros/as, Biólogos/as, Licenciados/as, etc) presentaron el pasado 8 de abril en la Mesa de Entrada municipal la propuesta formal del Proyecto Arroyos Vivos, una iniciativa integral para recuperar espacios verdes ribereños y mejorar la calidad de vida urbana mediante soluciones basadas en la naturaleza (SbN), investigación y participación comunitaria. La presentación solicita la formalización de un Convenio de I+D entre CONICET y la Municipalidad de Rafaela.
Frente a los desafíos urbanos actuales, como inundaciones en viviendas, deterioro de riberas, pérdida de biodiversidad y escasez de espacios públicos de calidad, Arroyos Vivos propone un modelo de gestión hídrica que trabaja con la naturaleza para restaurar ecosistemas, atenuar riesgos y generar servicios ambientales concretos. Más allá de la infraestructura convencional, estas intervenciones aportan beneficios sociales y económicos: más áreas verdes, recreación segura, educación ambiental y mayores motivos para que familias y jóvenes permanezcan y desarrollen su vida en la ciudad.
"No se trata solo de limpiar un arroyo. Se trata de demostrar que cuando la ciencia, el Estado y la sociedad civil trabajan juntos, podemos revertir décadas de deterioro ambiental en nuestras ciudades", afirmó el equipo impulsor.
La propuesta, gestada desde 2023 y respaldada por más de 20 profesionales, investigadores, voluntarios y referentes barriales, plantea intervenciones piloto en los canales Norte y Sur —incluyendo los barrios Virgen del Rosario, Ilolay, La Cañada y la Escuela Barbiana—. Las acciones previstas abarcan forestación nativa, diseño paisajístico participativo, estudios hidrológicos, humedales construidos y un programa de educación ambiental en escuelas y vecinales. Cada intervención está pensada para recuperar la funcionalidad ecológica de los cursos de agua y transformar las riberas en espacios de encuentro social y protección ambiental.
No se trata solo de limpiar un arroyo. Se trata de demostrar que cuando la ciencia, el Estado y la sociedad civil trabajan juntos, podemos revertir décadas de deterioro ambiental en nuestras ciudades.[Ingrese autor (opcional)]
Arroyos Vivos ya cuenta con financiamiento provincial y universitario; la entrega de la documentación municipal constituye un paso clave para formalizar el convenio y comenzar las etapas piloto. El trabajo se desarrolló en diálogo con múltiples áreas del municipio y recibió asesoramiento de la subsecretaria de Desarrollo Urbano y Metropolitano, María Emilia Vidal, del director del IDSR, Enrique Soffietti y del director de Estudios y Proyectos Germán Seravalle, a quienes el equipo y la ciudad agradece por su apoyo.
Las soluciones basadas en la naturaleza son estrategias eficaces para ciudades resilientes: reducen costes a largo plazo, mejoran la gestión del agua y fortalecen el tejido social cuando se implementan con participación local. Con este enfoque, Rafaela tiene la oportunidad de convertirse en un referente nacional, latinoamericano y mundial en restauración de cursos de agua urbanos y recuperación de espacios verdes.
“Amamos nuestra ciudad. No queremos ver los arroyos como desagües, sino como espacios vivos que nos protegen y nos unen”, concluyeron desde el equipo impulsor. Ahora esperan una pronta respuesta del intendente y su equipo para avanzar con el Convenio de I+D y ejecutar las primeras intervenciones piloto.