Rural

Atilra bloqueó Saputo por disputas gremiales

El jueves pasado unos 40 operarios de Saputo, sin compañía de sus delegados llegaban a la seccional Rafaela de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina para reclamar frente a Domingo Posetto la necesidad de atender el reclamo sobre los altos descuentos por Impuesto a las Ganancias. Hace una semana, la charla fue amena y en su momento bien recepcionada por el responsable local del gremio, que les prometió elevar el caso al Secretario General nacional.

El tema quedó en un limbo particular, porque fue el lunes que en muchas seccionales se comenzó a relevar quienes de los trabajadores estaban dispuestos a participar en una movilización en Rafaela y Tío Pujio, este miércoles. Fue así que se sumaron unas mil personas, de las filiales sindicales de San Carlos, Sunchales, Canals, Villa María, ciudad de Córdoba, entre otras.

La instalación frente a la planta de Rafaela fue inédita. Carpas amarillas, packs de gaseosas, parrillas, choripanes, grupos electrógenos que alimentaban freezers, equipos de audio, baños químicos, todo estaba dispuesto para dar continuidad por muchas horas y con las mayores comodidades a la manifestación muy ruidosa que terminó bloqueando calles, interrumpiendo algunas actividades comerciales, e incluso alterando el tránsito por el barrio Luis Fasoli, principalmente.

Uno de los representantes gremiales decía temprano que el motivo de semejante movilización fue “la acción de dos trabajadores que con connivencia de la empresa intentan generar un conflicto interno en el seno de nuestra organización, esgrimiendo como causales de su manifestación la falta de respuesta de Atilra, ya sea en su parte dirigencial, como en el resto de los miembros de la comisión directiva, en cuanto a las retenciones por el impuesto a las ganancias. Nosotros compartimos el pedido que es genuino, pero no estamos para nada de acuerdo con cómo se han movido, por desconocer a los delegados y a los dirigentes. Ellos no tienen representatividad alguna para realizar este tipo de reclamos en la forma que lo han hecho”. En este sentido mencionan una lógica de acuerdo con el “modelo de Gobierno”, sea del color político que fuere, pero a la vez entienden que Ganancias es un “impuesto confiscatorio”, pero destacando el esquema de “discusión de paritarias”.

Pero dilucidando el real conflicto se pasa a esta declaración, “lo que intentan es dividir el gremio, desdoblarlo, dividirlo, debilitarnos, porque quieren crear un gremio amarillista; y eso no lo vamos a permitir”.

Reiteraron que “repudiamos el grado de connivencia que hay con la empresa y que les haya permitido en horario de trabajo salir a manifestarse de una manera totalmente inadecuada y repudiable, dentro de la seccional Rafaela”, mientras que describen su manifestación como “una visita a la portada de la empresa, no pudimos entrar porque sabemos que no corresponde, nos mantenemos en el perímetro, para no permitir el ingreso de materia prima, ni el egreso de productos”.


EL CONFLICTO

El punto clave es que en esferas empresariales se comenta en los últimos días la intención de Saputo de generar un espacio gremial paralelo, de permitirle a los trabajadores afiliarse a otra estructura, a una nueva forma sindical, para dejar de responder a los requerimientos de Atilra, que le significan a las industrias erogaciones muy importantes de dinero, incluyendo además de los sueldos, por ejemplo los aportes no solidarios, que con los últimos ajustes terminarán siendo de 2.500 pesos mensuales por empleado, más allá de los salarios y aguinaldos.

La ex-Molfino, hoy de capitales mayoritarios canadienses es la empresa láctea más sólida del país, la que planea avanzar a un mayor procesamiento de leche, de una manera muy concreta y no como muchos piensan. Su responsable, Héctor Molfino, es en definitiva el hombre que cuestiona Atilra y con quiere sentarse a negociar. Es él quien tiene una de las palabras más fuertes del sector y quizá sea por esto también que la manifestación sea tan específica, incluyendo la presencia de Héctor Ponce en el lugar.

“Etín” se mezcló durante toda la jornada con los trabajadores, fue quien enunció la necesidad de negociar con la empresa, pero también quien destacó que la intención no era pedir el despido de estos trabajadores.

Hasta última hora estuvo en el lugar y luego de conseguir la palabra de la industria, la medida terminó levantándose bien entrada la noche. El compromiso es “no entrometerse con las cuestiones del gremio”, por lo tanto esto le da un respiro a la situación de al menos un tiempo, con la “revisión” del caso de estos trabajadores por parte del privado.

Cabe destacar que los dos lecheros afectados por la medida durante la jornada no vivieron momentos de comodidad, sin embargo en el acuerdo con la empresa existió el acuerdo de rever la situación de ellos, pero no poner en riesgo su fuente de trabajo.

Por la mañana las líneas de producción se habían cortado pasadas las 10, el personal había permanecido adentro hasta que se cumpliera el plazo del turno, a las 12 y fue recién ahí cuando se hizo una asamblea para todos, manifestantes y trabajadores que recién salían, donde se explicitaban las situaciones del reclamo, pero también se aclaraban malas interpretaciones que había hecho el conductor de un programa radial, muy alejadas al real motivo del evento, quizá por como destacara luego Etín, “por no conocer del tema”.

Los que también aguardaron fueron los transportistas, que a poco de resolver un reclamo propio por tarifas, muchas no mejoradas a pesar de lo que había manifestado su gremio, estaban entre el punto de recepción de materia prima cruda y la playa lindante con unos 30 camiones, que hacían a un total aproximado de 800 mil litros, según relevó LA OPINION, que gracias a un día agradable meteorológicamente, no perdieron calidad y durante la madrugada iba a poder ser descargada.


LOS INDICIOS

“El gremio sintió la necesidad de venir a dar a conocer su punto de vista, respecto a los hechos que acontecieron en el ámbito de la ciudad de Rafaela en los últimos días”, apuntó Ponce en su contacto con la prensa, donde asumió que “la idea era venir a trabajar con los trabajadores, con los compañeros de Rafaela.

En referencia a lo dicho por Hugo Peralta, el trabajador de Verónica en Suardi que tomó la palabra en la asamblea del mediodía, respecto a que “ninguna multinacional va a cambiar el esquema sindical argentino”, sobre la versión del gremio paralelo, el Secretario General reconoció, “hay algunos indicios que no nos gustan, por ejemplo el entrometimiento de las empresas dentro de la vida de las organizaciones sindicales. Esto no tiene que ver con que nos guste o no nos guste, sino que tiene relación con la legislación”, aludiendo a que los gestores del movimiento de reclamo estaban en horario de trabajo y fueron autorizados a salir para cumplirlo. “Denunciamos un hecho concreto y son trabajadores que tienen relación con el personal jerárquico de la empresa”, lo cual “es contrario a la Ley”.

Etín remarcó respecto a Ganancias que “cualquier impuesto hacia el salario es confiscatorio y lo desnaturaliza, eso lo hemos planteado siempre. Atendiendo a las situaciones que atraviesa nuestro país, entendemos que los que más tienen, tienen que tributar. No podemos opinar de una manera hacia adentro y de otra hacia afuera, entonces los que tienen mayores posibilidades tienen que hacer aportes, pero de manera racional”. Por lo tanto, “no hablamos de la suba del mínimo no imponible, sino también de la modificación de la escala, para que esa combinación haga que los trabajadores convencionales que tienen una renta importante, como los de la industria lechera, podrían estar aportando menos dinero”, lo cual fue trasladado al Gobierno Nacional.

“En el caso del Centro de la industria lechera, le hemos pedido también, por escrito y como corresponde, un bono para antes de fin de año. Tenemos que estar en los próximos días conversando sobre esto a los efectos de llegar a un acuerdo que satisfaga necesidad y expectativa de ambas partes, trabajadores e industrias”, destacó el dirigente sunchalense.

Ponce llegó a mencionar temas vinculados a la estructura de costos de las industrias, donde la incidencia de los salarios llega al diez por ciento, por lo tanto “con los salarios dignos que tenemos, en la estructura de costos no influye en nada en cuanto a lo que se le debe pagar a los productores”, aludiendo así a un apoyo en los reclamos que los tamberos hacen sobre las tarifas de la leche, que no deben ser retraídas por los ajustes que Atilra consigue con sus paritarias, como para desvincularse del retraso del precio de la leche que recibe la producción primaria.

Autor: Elida Thiery

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