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Ayuda para quienes están de duelo

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Crédito: SOBRELLEVAR UN DUELO. Un tema abordado con comentarios de varias personas.

Entre las emociones descontroladas es frecuente que quien está de duelo llore, extrañe a la persona fallecida y tenga cambios repentinos de humor. Ciertos recuerdos y sueños pueden intensificar las emociones. La reacción inicial puede ser de confusión e incredulidad.

En una nota publicada en  Despertad!, se señala que Tina explicó cómo se sintió cuando su esposo murió de forma inesperada. "Me quedé paralizada. Al principio no podía ni llorar. Estaba tan angustiada que me costaba respirar. Simplemente, no podía creer lo que estaba pasando".

Ataques de ansiedad, ira y sentimientos de culpa

Iván contó "después de la muerte de nuestro hijo Eric, de 24 años, mi esposa Yolanda y yo estuvimos muy enojados durante algún tiempo. Esto nos sorprendió, pues nunca habíamos pensado que tuviéramos mal carácter. También nos sentíamos culpables y nos preguntábamos si podíamos haber hecho algo más por nuestro hijo".

Alejandro, que perdió a su esposa tras una larga enfermedad, también tuvo sentimientos de culpa. Y dijo "primero pensé que si Dios me estaba dejando sufrir tanto, yo debía ser una mala persona. Después me sentí mal, como si le estuviera echando la culpa a Dios por lo ocurrido".

En tanto Kostas comentó "algunas veces me enojaba con Sofía por haber muerto. Entonces, me sentía culpable por pensar así. Después de todo, ella no tuvo la culpa".

Dificultad para pensar con claridad

Puede que haya momentos en que los pensamientos sean cambiantes o ilógicos.

Por ejemplo, alguien de duelo tal vez imagine que oye, siente o ve al fallecido. O quizás le cueste concentrarse o recordar las cosas. Al respecto Tina dijo "a veces estaba conversando con alguien y me daba cuenta de que mi mente estaba en otro lado. Le daba vueltas a todo lo relacionado con la muerte de Timo. No podía concentrarme, y eso me angustiaba".

Deseo de aislarse

Quien ha perdido a un ser querido quizás se sienta molesto o incómodo en compañía de otros.

Kostas dijo "cuando estaba con personas casadas, me sentía fuera de lugar. Pero me sentía igual cuando estaba con solteros".

Yolanda, la esposa de Iván, recordó "era muy difícil estar con personas que se quejaban de problemas que nos parecían de poca importancia, comparados con el nuestro. Otros nos contaban lo bien que les iba a sus hijos. Me alegraba por ellos, pero al mismo tiempo se me hacía difícil escucharlos. Mi esposo y yo sabíamos que la vida sigue, pero sencillamente no teníamos ni ganas ni paciencia para enfrentarnos a todo eso".

Problemas de salud

También es normal que se altere el apetito, el peso y el sueño.

Aarón relató lo que le pasó el primer año tras la muerte de su padre. "Tenía muchos problemas para dormir. Me despertaba todas las noches a la misma hora pensando en la muerte de mi padre".

Alejandro recordó que tenía problemas de salud sin causa aparente, y señaló "fui varias veces al doctor para que me examinara, y me aseguró que estaba sano. Sospeché que el duelo me estaba provocando ciertos malestares físicos". Aunque esos malestares con el tiempo desaparecieron, Alejandro hizo bien en ir al doctor.

El duelo puede debilitar las defensas, agravar un problema de salud o generar uno nuevo.

Dificultad para atender tareas importantes

Iván explicó "tras la muerte de Eric, tuvimos que comunicarles la noticia no solo a familiares y amigos, sino también a muchas otras personas, como a su jefe y al dueño de la casa donde vivía. Hubo que hacer muchos trámites legales. Además, tuvimos que encargarnos de los objetos personales de Eric. Todo eso requería una concentración que no teníamos, pues estábamos agotados mental, física y emocionalmente".

Sin embargo, para algunas personas, el verdadero desafío viene después, cuando tienen que encargarse de cosas que antes atendía el fallecido. Eso fue lo que le ocurrió a Tina, quien contó "mi esposo siempre se encargaba de las cuentas bancarias y otros asuntos económicos. Ahora lo tenía que hacer yo, y eso aumentó aún más mi estrés. Me preguntaba si podría encargarme de todo".

Teniendo en cuenta los desafíos emocionales, mentales y físicos que se acaban de mencionar, quizás parezca casi imposible superar la muerte de un ser querido.

Es cierto que el dolor puede ser muy intenso, pero saber de antemano los posibles desafíos puede ayudar a los que acaban de perder a un ser querido.

Debe recordarse que no todas las personas experimentan todos los posibles efectos del duelo. Además, quienes han perdido a un ser querido pueden recibir cierto consuelo al saber que lo que sienten es normal.

Colaboración: Revista !Despertad!

Autor: Redacción

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