Me he llamado al silencio y a observar esta sociedad a la que todos pertenecemos y está realmente enferma y cada vez me preocupa más. ¿Por qué?, porque los argentinos pareciera que no aprendemos de nuestros errores, es más, los repetimos continuamente.
Por ejemplo si hablamos de la pobreza, que es un tema que duele, debemos destacar que se usó al pobre, llenándolo de subsidios, en lugar de enseñarles a trabajar, incentivándolos a estudiar, a capacitarse en lo que sí saben hacer y no usándolos a comodidad del poder de turno. Quién se cree que el 32% de pobres es producto del gobierno de “derecha de Macri”, solo el que tiene la mente nublada por militancia política. El gobierno anterior debe dar muchas explicaciones que no da y no solo no da, sino que pretende vender una película de ficción y lo más triste, que hay gente que la cree. También en este país hubo errores de muchos gobernantes anteriores que le dieron mucho sufrimiento a este país. Seguramente el presidente Macri también comete errores, lo grave no es cometerlos, es negarlos y en la Argentina se vive negando cosas que vemos todos, todos los días.
En cuanto al problema docente -hablo con conocimiento de causa ya que estuve 38 años en el sistema educativo- se repiten modos que no condujeron a ningún resultado positivo para los docentes, porqué digo esto, porque la gente en general nos descalifica, ya que con los paros -según ellos- es como si tomáramos de rehenes a los niños y sumado a esto, aunque hay muchos reclamos que hacer y fundamentalmente un cambio estructural en educación, cuando se logra el arreglo salarial, se levanta el paro o bien cuando empiezan los descuentos. Las manifestaciones docentes no deben estar minadas de militantes políticos, sino solo de docentes prolijos, con guardapolvos, sin bombos y con carteles elocuentes, en donde conste claramente lo que se reclama, los docentes debemos dar ejemplo de orden, respeto y debe evidenciarse la jerarquía que tenemos, siendo la base de la educación de todo un país. Hay que dejar de ser cobardes y atreverse a decir lo que se piensa, por ejemplo a mí nunca me representaría Baradel y tampoco comparto la manera de expresarse de Sonia Alesso y no tengo miedo, porque no descalifico, doy mi opinión y acepto otras diferentes, sin considerar “burros” a los que piensan otra cosa. Cualquier país que busque, intente o se fije como meta ser desarrollado, debe preocuparse y ocuparse de la educación.
Cambiemos de tema y hablemos de los políticos de turno que pretenden presentarse y ganar las elecciones…son siempre los mismos y eso no sería nada, muchos procesados, y todos vimos de qué se los acusa…Vergonzosamente es el periodismo el que investiga, muestra y prueba, ¿y los jueces, que hacen? Cuántas causas deberían estar cerradas y con personas presas, pero me da que pensar que alguien, “que no le pone el cascabel al gato es porque está sucio”. Entonces, ¿cuántos jueces no estarían en condiciones de dar fallos contundentes y rápidos? En la argentina seguimos votando a los mismos que vemos en tapas de diarios, revistas, por actos de corrupción, se usan los cargos para no ir presos…¿qué pasa que el Congreso no saca la ley para poner presos a los funcionarios en ejercicio que son corruptos y está probado? ¿Quedarían muchos? En lugar de buscar a los ex para ocupar cargos, ¿por qué no se le da la posibilidad a personas que tengan una buena reputación?
En fin, para ser honesta podría seguir así mucho tiempo, pero en realidad es interminable, es por eso que para lograr cambios estructurales que nos lleven a un verdadero cambio cultural, exige de nuestra honestidad, seriedad, sin tener en cuenta conveniencias o acomodos…la Argentina espera…¿qué estamos esperando nosotros?