CANNES, 20 (AFP-NA). - La crónica familiar "Shoplifters", del consagrado director japonés Hirokazu Kore-Eda, se alzó el sábado con la Palma de Oro de Cannes, que premió igualmente a Spike Lee por su filme en clave de resistencia a Donald Trump y a la libanesa Nadine Labaki.
La edición más feminista del Festival de Cannes premió además a una segunda mujer, la italiana Alice Rohrwacher.
La ceremonia del palmarés tuvo asimismo a una inesperada protagonista: la actriz italiana Asia Argento, que afirmó que Harvey Weinstein "nunca más" será bienvenido a Cannes, donde según ella el productor la violó en 1997.
La Palma de Oro, otorgada por el jurado presidido por Cate Blanchett, será difícilmente cuestionada este año. Unánimamente aplaudida por la crítica, "Shoplifters" -quinto filme de Kore-Eda en competición- retrata minuciosamente a una familia recompuesta que se dedica a robar en las tiendas.
¿Quién es quién? ¿Qué secretos esconden? El director de "De tal padre, tal hijo" y "Nadie sabe" se adentra en la intimidad de cada uno de sus miembros, que buscan una segunda oportunidad para ser felices.
Kore-Eda quiso "compartir" esta Palma con los dos cineastas que no pudieron presentar su filme seleccionado en Cannes: el ruso Kirill Serebrennikov ("Leto"), bajo arresto domiciliario, y el iraní Jafar Panahi ("Three faces"), que tiene prohibido salir del país.
En tanto, de regreso a La Croisette, el militante Spike Lee, de 61 años, se alzó con la segunda recompensa por "BlacKKKlansman", basada en una historia real de un policía afroamericano infiltrado en el Ku Klux Klan. El filme, lleno de humor y acción, es un alegato contra el racismo y contra Donald Trump.
Al recibir el premio, Lee lo dedicó a la "República Popular de Brookyln de Nueva York" y advirtió contra el dirigente republicano en "este año que vivimos peligrosamente".
La libanesa Nadine Labaki, una de las tres mujeres en liza entre 21 cineastas, fue galardonada con el Premio del Jurado por "Cafarnaúm", convirtiéndose así en la duodécima mujer en recibir un galardón de peso en el Festival, que celebró su 71ª edición.
Se trata sin duda de la película más enternecedora del certamen y una de las más aplaudidas: un niño que vive en la miseria en las calles de Beirut demanda a sus padres por haber nacido. El actor es un refugiado sirio de 13 años que en la película se las ingenia para sobrevivir junto a un bebé al que le ha tocado cuidar.