La fiesta de Corpus, ahora llamada “del Cuerpo y la Sangre de Cristo”, ha arraigado hondamente en el pueblo cristiano, desde que se introdujo en el siglo XIII. Este día se recuerda la institución de la eucaristía que se llevó a cabo el Jueves Santo durante la última cena, al convertir Jesús el pan y el vino en su cuerpo y en su sangre.
La finalidad del Corpus Christi (cuerpo de Cristo) es proclamar y aumentar la fe de los católicos en la presencia real de Jesucristo en el santísimo sacramento. Por eso, las celebraciones suelen incluir una procesión donde la hostia se exhibe en una custodia.
El sábado 21, a partir de las 15:30, frente a la Catedral San Rafael, será la celebración diocesana de esta fiesta. Celebrará la eucaristía el obispo Luis Fernández y luego se realizará la procesión con la custodia. Luego, habrá adoración eucarística hasta las 24.
Es un momento de especial significación, motivo por el cual se invita a todos a participar. En caso de mal tiempo se celebrará dentro del templo parroquial.