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Celebran aniversario de la canonización

“Todo es grande cuando es grande el corazón que da…” San Luis Orione.

Toda la obra de Don Orione en el mundo celebra el 16 de mayo un nuevo aniversario de la canonización de su fundador. Por tal motivo, las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad, fundadas por dicho Santo y presentes en el Hogar del Niño Don Orione de Rafaela, junto a sus niñas, familias y amigos de la casa, invitan a toda la comunidad a la eucaristía a realizarse el día 15 a las 19 horas en la Iglesia Catedral.


VIDA DE ORIONE

Don Luis Orione fue un sacerdote todo de Dios y todo de los hombres. Dedicó su vida entera a amar y servir al Señor en los más humildes, en los más pobres y desposeídos. “Sólo la caridad salvará al mundo” fue la convicción que marcó su vida; una caridad necesaria y urgente para “llenar los surcos que el odio y el egoísmo han abierto en la tierra”. Esta convicción lo llevó a fundar la Pequeña Obra de la Divina Providencia (1903), congregación que se extendió en su Italia natal y en tierras de misión, entre ellas Argentina. Don Orione visitó por primera vez nuestro país entre 1921 y 1922, oportunidad en la que funda la comunidad orionita de Victoria (Buenos Aires).

En 1934 regresa a la Argentina y durante tres años desarrolla una incansable tarea apostólica, pastoral y social. En 1935 funda el Pequeño Cottolengo Argentino en Claypole y la sociedad ya reconoce en él al “apóstol de la caridad”. La admiración y el afecto que su figura despierta se ve correspondida por el profundo amor que Don Orione siente hacia nuestro país y su gente: “ama Señor a la Argentina, porque la Argentina ama a tus pobres”. El amor recíproco entre Don Orione y el pueblo argentino se traduce en innumerables gestos de bondad y solidaridad que el mismo Don Orione y los suyos convierten en obras para los niños, los jóvenes y los más débiles de nuestra patria. El mensaje de Don Orione es una invitación a mirar la realidad para transformarla con la caridad. Una caridad que se realiza no como paliativo asistencial, sino como promoción de justicia, de dignidad humana y de salvación integral del hombre y de la sociedad.

“Tenemos que ser santos, pero no tales que nuestra santidad pertenezca sólo al culto de los fieles o quede sólo en la Iglesia, sino que trascienda y proyecte sobre la sociedad tanto esplendor de luz, tanta vida de amor a Dios y a los hombres que más que ser santos de la Iglesia seamos santos del pueblo y de la salvación social “, decía Don Orione. Hoy, sus obras y su mensaje reafirman la vigencia de un testimonio que sigue anunciando que la vida sólo es tal cuando se comparte solidariamente con el prójimo, especialmente con aquel más necesitado y abandonado, pues en él “brilla la imagen de Dios”.

Don Orione pudo encender, en medio de situaciones históricas desafiantes, el fuego de la caridad. En efecto, su entrega incondicional lo convirtió en signo de una humanidad nueva, inaugurada por el mismo Jesús y, ofrecida a los hombres y mujeres de todos los tiempos.

La obra Don Orione, como parte de la comunidad eclesial, hace suya la misión evangelizadora que iniciara el fundador, de estar junto a los pobres para construir desde allí una nueva sociedad, poniendo a Cristo en el centro.

Autor: REDACCION

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