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"Chaco es una provincia bastante postergada"

"Hace 9 meses que estoy en el Chaco, conociendo, escuchando y adaptándome, en un lugar distinto y también una historia eclesial particular. Me toca ejercer el servicio del Episcopado, si bien tuve la gracia de estar acompañando en el oficio episcopal a Romero, Franzini y Fernández, distinto es estar cerca que serlo. Está siendo una experiencia muy rica y linda".

Expresa Gustavo Montini, obispo auxiliar de la diócesis de San Roque de Presidencia Roque Sáenz Peña desde el 1 de mayo de 2014, quien se encuentra de vacaciones unos días en su Humberto I natal, durante una entrevista telefónica con este cronista de LA OPINION. 

-¿Cómo atienden a las diversas comunidades de la extensa geografía diocesana?

-Para hacer una comparación, la diócesis de Rafaela tiene 28.000 km2 y Sáenz Peña 38.000 km2. Otra diferencia es que Rafaela tiene puntos de acceso con carreteras asfaltadas; en el caso nuestro si bien hay bastante rutas hay parroquias a las que se accede solamente por caminos de tierra, por ejemplo tenemos una parroquia que está en el límite con Salta que se llama Sauzalito en "El Impenetrable", donde hay 200 km de tierra para llegar, es dificultoso y solamente con camioneta. Es un desafío atender toda la Diócesis y tuve la gracia de haber estado dos o tres veces en las parroquias con motivo de confirmaciones, fiestas patronales, misiones, regalando una linda visión diocesana que me permitió testear la vida eclesial, religiosa y social de esta parte del Chaco.

-¿Cuál es la realidad actual socioeconómica en una de las zonas más empobrecidas del país?

-La realidad es bastante heterogénea similar a lo que pasa en gran parte del país, gente que está económicamente muy bien y hay un sector bastante importante de clase media, media baja y de gente pobre. Chaco fue una provincia bastante postergada con no tantas posibilidades de recursos como en las provincias de Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires. 

-Recientemente falleció un chico de la comunidad Qom por desnutrición en la diócesis de Roque Sáenz Peña y salió el jefe de Gabinete Capitanich (ex gobernador chaqueño) diciendo que fue un hecho aislado. ¿Hay niveles de desnutrición?

-Esta muerte ha tenido trascendencia nacional, el hecho que el Jefe de Gabinete sea del Chaco hace que muchas cosas resuenen en todo el país, más en un clima que está bastante crispado en general; todo sirve para generar ruido y rivalidad, embarrando la cancha. El chico que murió era de Río Bermejito que está al norte de la Diócesis y hablé con el párroco del lugar. Termina siendo materia de discusión, pero se pierde perspectiva de la persona concreta que pierde la vida. Como Iglesia estamos dando varios servicios, tenemos una presencia con una gracia muy grande de vida religiosa con una tarea muy edificante, estar muy cerca de los pobres, asistiendo con los recursos que vamos teniendo y con distintos programas que vamos generando que ayuden en la promoción de la persona, al encuentro de personas con otros y generar comunidad. Entre las congregaciones religiosas están los maristas en el Impenetrable en medio de los Wichí con una escuela primaria, secundaria y terciaria bilingüe, uno de los directores es Wichí. Es bastante desbordante y estamos en diálogo con el gobierno provincial, se hacen cosas en común y vamos haciendo lo que podemos, como hizo Jesús anunciando la realidad de un reino nuevo.

-Una reflexión por el difícil momento que vive la Argentina a partir de la muerte dudosa del fiscal Nisman.

-Es un momento muy especial, a todos nos ha dejado con la boca abierta y es un hecho muy grave. Ha sido importante la voz de muchos y la nuestra con el comunicado de la comisión ejecutiva del Episcopado; amerita la serenidad de no perder el timón y la tranquilidad para cada uno poner lo propio y así seguir caminando en el país. Por el otro lado, la absoluta necesidad del esclarecimiento de este hecho. Tomar conciencia que es bueno sumar; no es bueno dividir, crear más conflictos, generar más división. Es un momento muy importante, los que somos creyentes rezar mucho para que esto se esclarezca. También la alta responsabilidad que tenemos en un año electoral para poner esa cuota de magnanimidad en "la Argentina que está enferma de violencia", como dice el documento de los obispos en la reunión plenaria de mayo de 2014, para no generar más violencia en el país y elegir las autoridades que más nos representen.

-¿Qué cosas añorás de la diócesis de Rafaela?

-Aprovecho para mandar un saludo a la ciudad de Rafaela y la Diócesis, los extraño mucho y los llevo en el corazón; con el tiempo uno va tomando conciencia de lo positivo de la experiencia humana y eclesial como ciudadano y dirigente en la diócesis de Rafaela, y estoy profundamente agradecido. En este tiempo me han acompañado religiosas, sacerdotes, laicos que me hablan con cierta frecuencia; no estoy solo, donde voy llevo lo que soy. Extraño la vida de acá y lo que ha significado el cúmulo de relaciones que se dieron en casi 43 años de mi vida. Los que somos religiosos sabemos que estamos en las manos de Dios, dispuestos a partir, poner las cosas en nuestra mochila con recuerdos, experiencias que me han ayudado, e ir adónde Dios nos lleve.

Autor: Emilio Grande (h.)

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