Hace algunos años tomé contacto con la historia de Christian Boll y su fábrica de manteca en Saguier llegando a ser la principal industria local hasta su venta en la década de los años 70 y traslado en los 90. Historia que fue reseñada en notas que fueron publicadas en LA OPINION y también plasmada en la revista El Satélite.
Recientemente una lectora de dichas notas desde el archivo virtual que hoy conforma todo el acervo que hay en internet, Ana Beatriz Kisbye, acercó datos complementarios confirmando que Christian Boll nació en la Isla de Mors, en Dinamarca y “era vecino de mi tatarabuelo Christen Andersen allá. Christian viene y trabaja en el campo de un hijo de Christen en Necochea, Anders Klausen Andersen. Mi tatarabuelo, sabiendo de su preparación en el sector lácteo, le habla de ir a trabajar a la fábrica de manteca “La Tandilera” de la familia Magnasco. Su primer lugar de trabajo en el área de los lácteos. Su esposa sí es de Kalundborg, y quizá él, que había llegado acá en 1906, volvió a Dinamarca y se casó con ella (Karen) allá. Eso fue en 1912 que se casaron.”
El olfato lechero llevó a Boll primero a Freyre y luego a Saguier donde desarrolló la industria con su fábrica de mantecas y numerosas cremerías.
LA OPINION entrevistó en 1972 a Christian y Karen Boll cuyo matrimonio cumplía 60 años, allí la pluma de Emilio Grande precisaba sus comienzos. “Nació el 5 de setiembre de 1887 en Morso, Dinamarca, hijo de campesinos. Tentado por otros inmigrantes, también llegó a Buenos Aires en 1906, y encontró trabajo en un tambo de Necochea, como ordeñador, tarea que completaba con la fabricación casera de manteca, que a falta de heladera la conservaba en el pozo del agua, el lugar más fresco de la casa. Más tarde, por poco tiempo trabajó en una mantequería de Tandil y de aquí se fue a Buenos Aires, empleado por la River Plate Dairy Co. Ltda., donde permaneció 10 años, llegando a ser capataz. Mientras tanto, en 1910, cuatro años después de haber arribado a la Argentina, con los ahorros que pudo reunir volvió a Dinamarca, a buscar a su novia, cumpliendo la promesa “me voy, pero vendré a buscarte”. “Junto con familiares -cuenta don Christian- llegamos a Buenos Aires; yo seguí trabajando en la Dairy y ella (su futura esposa) se empleó en la cervecería Quilmes. Ahoramos unos pesos y nos casamos el 19 de julio de 1912, y en Buenos Aires nació nuestro primer hijo, Guillermo”. Señaló después que su radicación en nuestra zona fue casual: “Por intermedio de un amigo vinimos a instalar una cremería en Freyre, en 1915. Un viaje a Esperanza para bautizar a Aurelia, hizo que al pasar por Villa San José supiéramos que estaba en venta la cremería La Suiza; días después la compramos en 1000 pesos, allá en 1917. Al año siguiente adquirimos en Saguier una pequeña quesería.”
Ese fue el comienzo de la fábrica de Boll en Saguier. El resto es historia conocida.