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Comunicación y autodispositivos

El último seminario Comunicación y autodispositivos colectivos me permitió seguir profundizando los conocimientos que venimos estudiando y trabajando en otras instancias similares de la cursada de esta Maestría en Comunicación Estratégica, pero por momentos me sentí un tanto desbordado con las nuevas categorías, en el marco de los nuevos paradigmas estudiados: complejo, situado, fluido, histórico y multidimensional.

En este trabajo académico voy a intentar desarrollar algunas de estas categorías aprehendidas como son las estrategias de indagación con finales abiertos, los patrones de interacción social con la articulación de poder, deseo, saber y discurso, y de lo que quedó en el medio, para ser aplicadas y confrontadas en mi territorio situacional, que constituye el diario LA OPINION desde hace 18 años.

Para contextualizar mi investigación académica, el tema escogido es "Innovación en el nuevo periodismo gráfico" y si avanzamos con los nuevos paradigmas el problema situacional lo centro en las "Rutinas periodísticas reducidas a la dimensión informativa", aspectos trabajados en el "Taller de proyecto II" a cargo de Sandra Massoni.

La comunicación tradicional es especializada y descriptiva, apunta a rescatar las voces de personas técnicas y expertas en la materia que se está abordando en forma unidireccional frente a la investigación multidisciplinaria que persigue como objetivo la comunicación estratégica a través del diálogo de saberes desde un abordaje transdiciplinario y con un sentido enactivo, haciendo emerger nuevos mundos compartidos (Massoni, 2007).

Al respecto, Edgar Morin (1995) afirma sobre el rol social del periodista: “Es ser capaz de situar las informaciones y los saberes en el contexto que ilustra su sentido; es ser capaz de situarlos en la realidad global de la que forman parte”. 

Desde las estrategias de indagación (metodologías), hay que tratar de romper con la inercia que nos quiere encerrar la ciencia tradicional que es lineal, de un solo ámbito, para dar lugar a lo que nos proponen las ciencias de la complejidad que descartan las hipótesis y rehuyen de hacer deducciones, apuntando a los multiámbitos: entorno, dinámica y componentes.

“Las estrategias de indagación deben ser apropiadas para ese tipo de dinámicas y comportamientos, pero no fue tocada por la ciencia tradicional, por eso se llama de lo que quedó en el medio de esos dos ámbitos de la ciencia tradicional y del costado irregular del mundo porque siempre hay una gama de alternativas”, expresa Sotolongo.

Con los nuevos paradigmas trabajados y estudiados, tengo que salir de mi punto de vista como emisor para hacer un esfuerzo de ponerme en el lugar del otro, que es un perceptor que requiere ser escuchado y tenido en cuenta a la hora de escribir noticias, crónicas, entrevistas, columnas de opinión, editoriales o artículos de interpretación.

También debo aprender a convivir con las contradicciones existentes en mi labor periodística porque cotidianamente interactúan y operan actores y fenómenos internos (por ejemplo, el cambio del sistema de francos-descansos) y externos (cómo afecta una publicidad sobre los contenidos) en el proceso comunicativo que terminan condicionando y restringiendo el contenido final de la publicación por cuestiones económicas, políticas, en el contexto de la multidimensionalidad de lo comunicacional.

Frente a este espacio de crisis, tensiones y desbordes en lo situacional de mi territorio periodístico, está la enacción (Varela, 1990) de lo simbólico-material, que es una forma de entender como el conocimiento emerge y surge entre los participantes a través de redes de encuentro con el aporte de las distintas instituciones y organizaciones socioculturales, una especie de sinergia comunicacional (Massoni, 2007 y 2013) buscando soluciones a los problemas planteados.


INTERACCION SOCIAL

“Los patrones de interacción social son modos colectivos característicos de comportamiento o conducta social conjunta que emergen a partir del obrar de múltiples acciones individuales y sin que los individuos mismos que los ponen en juego hayan acordado consciente y explícitamente -aunque sí tácita e implícitamente-, dejar constituido semejante curso general de su obrar” (Sotolongo, 2011).

En el paradigma tradicional se busca confirmar una hipótesis que se debe desarrollar a lo largo de la investigación se queda en la descripción de lo dado y escasa conexión con los problemas. En cambio, desde la comunicación estratégica se persigue proporcionar y propiciar la complejidad que encierra todo hecho de la vida, que lógicamente incluye a los procesos comunicacionales, y la enacción, que hace emerger las nuevas realidades en el devenir de la historia (Massoni, 2007 y 2013).

En el artículo “El pensamiento y las ciencias de la complejidad y la comunicación”, Sotolongo sostiene que la comunicación social no es un proceso inmediato (sin mediaciones), analítico (desmembrable), lineal (con consecuencias siempre proporcionales a sus causas), ni transparente (con intenciones siempre evidentes). Por el contrario, constituye un proceso que se genera a través de un enfoque relacional, holístico, no lineal que incluye no solamente al objeto de la comunicación, sino también al sujeto de la comunicación, como el que aportan el pensamiento y las ciencias de la complejidad.

“La comunicación social para Sotolongo constituye uno de esos procesos sistémicos con una manera de cambiar y transformarse -con una dinámica- que se denomina compleja, dinámica emergente, mediada y mediadora en redes, holística, no lineal y abierta al entorno. El carácter mediado y mediador de los procesos de la comunicación social viene plasmado, entre otras circunstancias, por su tramado en redes socio-técnicas en las que se articulan tanto las informaciones vehiculadas, como los sentidos identitarios que las mismas adquieren según sus diversos destinatarios”, sostiene Daniela Iriarte (2013).

En este sentido, reflexiona Alfonso Sánchez-Tabernero, rector de la Universidad de Navarra y catedrático de empresa informativa, en una entrevista en el diario La Nación de Buenos Aires: “El mundo de la comunicación es muy complejo y singular, con productos que cada día cambian y no se pueden almacenar, con un cotidiano trabajo creativo colectivo, y con el público con demandas cada vez más cambiantes (...) Son tiempos de incertidumbre y se diluyen todas las fronteras: entre las industrias, entre las plataformas y hasta entre los géneros. Es un contexto complejo en el que para acertar, antes hay que entender. Esto pasa no sólo en la industria de los medios sino en muchas otras áreas de la economía y la sociedad. Pero creo que una de las claves está en trabajar con gente que aprenda a disfrutar de la incertidumbre, porque al mismo tiempo es un tiempo de enormes posibilidades y desafíos. El problema es que hay mucha gente dedicada a los contenidos y medios que añora el mundo estable y predecible en el que trabajó en el pasado”.

A decir verdad, está operando en mi pensamiento un cambio de paradigma, pasando de la simplificación a la complejidad de la comunicación, una manera de ser y transformar. Uno de las límites conscientes en la actividad periodística es recortar los hechos, las voces de los actores en la cobertura o en los análisis de un tema determinado por cuestiones de tiempo, espacio y en algunos casos también por restricciones políticas y económicas, pero al mismo tiempo buscar las contradicciones existentes y la apertura de miradas hacia otras voces de lo que se está contando.

En este sentido, aparece el diálogo transdisciplinario y de saberes entre las distintas lógicas que permite indagar y profundizar desde diversas miradas, teniendo de esta manera una mayor cantidad de elementos y poder interpretar la complejidad del fenómeno a estudiar, para tratar de comprender lo enredado de la trama que generan las relaciones humanas y así poder intervenir.

Uno de los secretos de la comunicación estratégica es aprender a convivir con la contradicción, la diversidad y la complejidad. Para comprender una acción política necesito del oficialismo, la oposición y todas las voces minoritarias para entender esa realidad, de lo contrario lo estoy reduciendo y recortando, no para buscar consensos generalizados sino para generar una transformación y articulación de las diferencias, es decir, la unidad en la diversidad. 


CAMBIO SOCIAL

“El carácter especial en lo atinente al cambio social (...) del comportamiento indexical de los quiénes asociados al patrón de interacción social que genera el cambio social del que se trate. Son siempre hombres y mujeres concretos y reales (...) los que se involucran en el cambio social, los que generan el cambio en el dónde, en el cuándo, en el qué, en el cómo, en el por qué y (o) para qué del régimen de prácticas colectivas características de la vida cotidiana que esté cambiando socialmente” (Sotolongo, 2011).

Otro de los aspectos a tener en cuenta a la hora de marcar las diferencias entre ambas miradas comunicacionales es que en el sistema tradicional aparece solamente la unidimensionalidad de las noticias o hechos sociales, es decir quedarme en qué pasó de la información. Pero desde los nuevos paradigmas de la comunicación estratégica una de sus características peculiares la constituye la multidimensionalidad que incluye, entre otras, las dimensiones informativa, ideológica, interaccional y sociocultural (Massoni, 2001).

Por este motivo, la multidimensionalidad de la comunicación permite abrirme a las diversas miradas en un determinado fenómeno comunicacional. Así, el hecho comunicacional necesita un abordaje transdisciplinario (Morin, 2004; Massoni, 2007), concentrándose en lo situacional para afrontar los problemas reales, con una estrategia de comunicación enfocada para asumir el fenómeno complejo con múltiples dimensiones y fluido con una dimensión intermedia y en movimiento por la dinámica propia del proceso sociocultural, porque se ubica a mitad camino entre la forma y el fondo (Massoni, 2007), es decir, profundizar el espesor de la comunicación que generan las relaciones humanas en mi territorio periodístico.

“Los enfoques complejos caracterizados por pensar en términos de interacciones no lineales nos dan la posibilidad de salir del círculo vicioso y habilitar un pensamiento fluido, capaz de adoptar diversas configuraciones sin llegar a la rigidez del cristal y sin desvanecerse como el humo”, grafica Denise Najmanovich en “El desafío de la complejidad: redes, cartografías dinámicas y mundos implicados”.

En este sentido, con un abordaje multiparadigmático de la comunicación aparece un fenómeno complejo y fluido, operando las dimensiones informativa, ideológica (la línea editorial del medio de comunicacional), interaccional y sociocultural (Massoni, 2001), asumiendo una relación de imbricación (coexistencia, interacción, intersección de partes) entre teoría y realidad (García Canclini, 1995).

En la comunicación tradicional la investigación se queda anclada en el análisis discursivo, pero la comunicación estratégica avanza en la parte operativa a través de la enacción, la puesta en escena, siendo una diferencia sustancial.

Francisco Varela en “Etica y acción” (1996) propone una cognición como enacción: “El estar situado significa que una entidad cognitiva tiene por definición una perspectiva. Esto significa que no se relaciona «objetivamente» con su medio ambiente, independientemente de la ubicación del sistema, de su dirección, de sus actitudes y de su historia. Se relaciona con el medio ambiente respecto de las perspectivas establecidas por las propiedades que emergen continuamente del propio agente (…) Cuando se enfoca desde la perspectiva enactiva, no hay circunstancia en que la percepción pudiese entregar una representación del mundo en el sentido tradicional”.

En este contexto, en la búsqueda de un poner y hacer común de la comunicación estratégica desde el paradigma de lo fluido emergen los espacios compartidos con el reconocimiento a las trayectorias de los diversos actores socioculturales relevantes (Massoni, 2007) frente a cada problema y también dialogando con los diversos saberes disciplinares.

Mi territorio es por demás complejo tanto interna como externamente porque operan diversos actores sociales que juegan en contra de la profesión periodística (presiones políticas y económicas) y de las condiciones laborales, pero siempre los procesos sociales tienen finales abiertos.

Si buscamos una articulación de poder, deseo, saber y discurso desde el grupo redaccional que integro, hay que avanzar de la actual dimensión informativa hacia los niveles ideológico, interaccional y sociocultural, para así abrirse a las diversas miradas y el diálogo transdisciplinario y de saberes, con el objetivo puesto en propiciar un periodismo público-comunitario que dé cuenta de una nueva agenda ciudadana.

“(…) en el caso de los contrapoderes locales, muchas veces deben su capacidad de atracción, ante todo, a su carácter alternativo a los poderes, saberes, discursos y deseos sociales aceptados, legitimados, por su posicionamiento objetivamente crítico del poder vigente, y por lo mismo, tributa, entre otras cosas, a un deseo de cambio o de deseo de algo nuevo, consustancial a la subjetividad humana” (Sotolongo, 2011).


Nota: seminario "Comunicación y autodispositivos colectivos", Maestría en Comunicación Estratégica, Facultad de Ciencia Política y RR.II., Universidad Nacional de Rosario, docente Pedro Luis Sotolongo Codina.

Autor: Emilio Grande (h.)

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