BUENOS AIRES, 27 (NA). - La comunidad argentina residente en Roma se unió este lunes en una misa en la Iglesia Nacional Argentina para dar gracias a Dios por el 204º aniversario de la Revolución de Mayo y rezar por la patria y el Santo Padre, de misión apostólica en Tierra Santa.
Asistieron a la misa distintos embajadores y miembros del cuerpo diplomático ante la Santa Sede y ante Italia, eucaristía que fue presidida por monseñor Guillermo Karcher, ceremoniero pontificio de la Santa Sede.
Fue concelebrada por el superior general de la Orden de la Merced, fray Pablo Ordoñe Borges; el padre Juan Carlos Scannone SJ, teólogo argentino radicado en Roma; el presbítero rafaelino Antonio Grande, rector del colegio sacerdotal argentino en Roma, y otros sacerdotes formadores.
Karcher reflexionó en su homilía sobre el don de la paz y la concordia, que animó a pedir a Dios para todos los pueblos del mundo. Reconoció que construir la paz significa, a la luz de la Palabra de Dios, "esforzarse en la justicia y en la verdad, para que el pueblo viva tranquilo y el desierto que amenaza nuestra existencia se transforme en un jardín".
Citando el salmo responsorial, en el que se lee que Dios no niega sus bienes a los que proceden con rectitud, el presbítero reconoció que los argentinos, desde 1810, están invitados a no bajar los brazos y a renovar el compromiso para no perder los valores que sembraron los antepasados; entre ellos, la igualdad.
"Desde hace ya 200 años, Dios sigue invitando a todos y a cada uno a trabajar en la viña. En los distintos momentos de la historia, el llamado sigue siendo el mismo: Vayan también ustedes a trabajar en mi viña . En su providencia, y con un espíritu de absoluta justicia, Dios les ha ofrecido a nuestros padres y nos sigue ofreciendo a todos, también hoy, la posibilidad de trabajar en una de sus viñas llamada Argentina", dijo Karcher.