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¿Confiarle a Dios mis finanzas?

El cambio en las condiciones económicas ejemplifica la inestabilidad financiera que existe en el mundo. En vez de poner su confianza en el Señor, quien prometió suplir todas nuestras necesidades, la mayoría de los cristianos confía en sus inversiones, en ahorros y planes de jubilación para asegurar su felicidad y su seguridad económica. Ser prevenido no está mal, pero muchas personas están malgastando sus vidas intentando lograr la seguridad financiera en un mundo totalmente inestable.Y si se trata de inestabilidad en la economía y situaciones difíciles los argentinos podríamos dar cátedra. Yo puedo recordar etapas difíciles como el Rodrigazo, la híper inflación, la crisis del 2001 entre otras. Gente que confió en sus ahorros, en el dólar, etc. y terminó fundida. Nuestro Padre celestial quiere que disfrutemos de una vida plena y abundante, libre de las preocupaciones y presiones que trae la dependencia del dinero y de otras posesiones materiales. En vez de confiar en un sistema que no puede asegurar nuestro bienestar, o depender de nuestras capacidades para suplir nuestras necesidades, El nos llama a depender totalmente de El. Jesús le dice a la gente, en el sermón de la montaña “no se preocupen por la comida o el vestido…vuestro padre celestial sabe que tiene necesidad de todas estas cosas, ustedes busquen primero el reino de Dios y su justicia y El les dará también todas estas cosas”, es una invitación a confiar en El, a depender de El. No significa que no nos esforcemos, sino que promete premiar nuestro esfuerzo que va acompañado con fe genuina en El y en sus promesas.

Permítame sugerirle un plan que le ayudará a liberar su fe en Dios y a desarrollar mayor confianza en El para sus finanzas.

1. Reconozca que Dios es digno de su confianza: Usted puede confiar en Dios para hacer lo que El dice, porque aquel que creó los cielos y la tierra y estableció las leyes que gobiernan el universo, lo posee realmente todo y es mucho más capaz de suplir sus necesidades de lo que usted podría lograr o siquiera imaginar. El escritor de Proverbios dice, "Fíate de Jehová con todo tu corazón... reconócelo en todos tus caminos y él enderezará tus veredas". Yo le animo a permitir que nuestro Señor y sus promesas sean el fundamento de su seguridad financiera.

2. Comprenda que Dios quiere que usted viva una vida plena y abundante: Nuestro Señor promete dar a todo cristiano obediente una vida rebosante, gozosa, sin importar su posición financiera. Jesús dijo a sus seguidores, "Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia". Esta seguridad generosa incluye la libertad financiera.

3. Sustituya el miedo por la fe: Una emoción que puede socavar su fe y arrojarlo nuevamente a la esclavitud financiera es el temor. Cuando la ansiedad acerca del futuro comienza a controlarlo, usted pierde la habilidad de confiarle sus necesidades a Dios, para que El las supla. Sin embargo, al obedecer la voluntad de Dios para su vida, usted cimenta su fe firmemente y abre su vida a las abundantes bendiciones de Dios. El apóstol Pablo indica, "Porque no nos ha dado Dios Espíritu de cobardía..." Yo le animo a rendir sus temores a Dios y a poner su futuro en sus hábiles manos. Luego, ponga en acción los principios de la Palabra de Dios sobre la libertad financiera.

4. Pídale a Dios que supla sus necesidades: El apóstol Santiago observa, "No tenéis lo que deseáis porque no pedís". Nuestro Señor dice, "Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho". La fe requiere acción. Como un acto de su voluntad, pídale a Dios que supla sus necesidades. Luego usted accione en su nombre, creyendo La Palabra de Dios, en ella. El promete escuchar y responder en todo lo que pidamos con fe y en armonía con su voluntad.

5. Mantenga puras sus motivaciones y su corazón: Para poder confiarle verdaderamente a Dios sus finanzas, usted también debe mantener sus motivos y corazón puros. Aunque usted pida con fe, no recibirá lo que pide si sus motivos no son correctos. El apóstol Santiago también dice, "Pedís y no recibís porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites". Yo le animo a que cuando se introduzcan en su corazón intenciones desagradables a Dios, inmediatamente confiese estas actitudes erróneas y luego aprópiese de las promesas de Dios para satisfacer todas sus necesidades.

6. Dé un paso de fe: Algunas veces Dios nos pide un paso adicional de fe. Aférrese a lo que Dios dice en Su Palabra sobre el suplir con sus recursos ilimitados. Al dar este paso de fe, usted une su vida finita a la vida infinita de Dios, el Dios de amor, poder, sabiduría y suficiencia premiará esa fe. Usted comenzará a apropiarse de su provisión inagotable. Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta.  El dijo, ¿y no hará? Números 23:19. En tiempos electorales, en tiempos de campaña política se escuchan tantas palabras y entre ellas tantas promesas mentirosas, frases sencillamente electoralistas pero sin fundamentos. Suele suceder que al llegar al poder esos hombres no sólo se olvidan e incumplen sus promesas, sino que en algunos casos, hasta hacen lo opuesto a su discurso. Pero la biblia afirma que Dios no cambia, es inmutable. El no miente, El permanece fiel. El salmista expresa, “Joven fui, y he envejecido. Y no he visto justo desamparado. Ni su descendencia que mendigue pan”. Salmo 37:25. Habla de un Dios que bendice y prospera al justo. Termino con un deseo de Dios para todo hombre, “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma”. 3ª Juan 2. Dios quiere que tu alma se perfeccione, que tengas salud y que prosperes en todas las cosas. Te desafío a ponerte en sus manos y comenzar a transitar un tiempo de fe, poniendo toda la confianza en Dios y no en tus fuerzas, recuerda que El no es hombre para que mienta y desea cumplir cada una de sus promesas en aquellos que le aman.

Autor: Pastor Carlos Terranova

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