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Conociendo un poco más del nuevo capitán de Copa Davis

ESPECIALISTA EN EQUIPOS. Como jugador representó a Argentina en varias competencias.
Crédito: FOTO ARCHIVO

Javier Frana se convirtió esta semana en el décimo capitán de la Selección Argentina de Tenis, el tercero zurdo, y el más longevo entre ellos en debutar como capitán. Cabe recordar que Tito Vázquez ya lo había sido con anterioridad (1986, cuando tenía 37 años).

Como dato particular, con su llegada al cargo de conductor, Frana completa el Póker de Capitanes de la formación argentina que derrotó a Gran Bretaña, en Eastbourne (1989). Convocados por Modesto Tito Vázquez, los cuatro integrantes de aquel equipo, luego llegarían al cargo de capitán: Alberto Luli Mancini, Martín Jaite, Gustavo Luza y Javier Frana.

El surgido en la Escuela de Tenis del Jockey Club de nuestra ciudad sabe lo que es trabajar en equipo, no sólo por su calidad de doblista, sino también porque integró diferentes equipos de Copa Davis (1986-1997), Panamericanos y participó de los Juegos Olímpicos, en varias ocasiones (Seúl ‘88, Barcelona ‘92 y Atlanta ‘96).

Su pensamiento es práctico pero respetuoso y, seguramente, sea la línea que marque durante su gestión. “Tal vez porque no he sido capitán anteriormente, pero antes que padecer el condicionamiento de un jugador, yo prefiero la dignidad de la derrota e ir con un equipo más humilde, que tener que ir y tranzar con alguien”, le comentó tiempo atrás al podcast de tenis TresiGuales.

Frana se destacó tanto en singles como en dobles, llegando al puesto N° 30 del ranking de individuales, conquistando tres títulos alcanzando los octavos de final de Roland Garros y el US Open. En dobles, se ubicó 14° (1992), ganó siete títulos, fue finalista de Wimbledon (1991) y, junto a Patricia Tarabini, obtuvo el dobles mixto de Roland Garros ‘96.

Junto a Christian Miniussi conformó una de las parejas de Copa Davis que más partidos disputó representando a la Argentina, en un total de 10 series y un Juego Olímpico.

Con Christian se conocieron jugando Juniors en el Orange Bowl y, luego, lo proyectaron en profesionales, generando una amistad que compuso una de las duplas más recordadas, a pesar de que las estadísticas no la favorecían, de hecho, el historial registró un 3-7.

Con el tiempo, esa amistad se resquebrajó y hubo que convencerlos para que se unieran, nuevamente, para competir en los Juegos Olímpicos de Barcelona ‘92. “Nos portamos como dos profesionales. Ya no éramos amigos, pero teníamos una responsabilidad”, comentaba Frana años después, recordando la obtención de la medalla de bronce junto a Miniussi.

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