Desde que la Municipalidad donó el Predio de la Flor al Gobierno provincial, el examen práctico para obtener la licencia de conducir se trasladó a un sector del Autódromo Ciudad de Rafaela, donde los inspectores a cargo del trámite no tienen un escritorio para completar los formularios ni una silla donde sentarse ni un baño a disposición. La escena deja al descubierto la crisis de las condiciones laborales en las que cumplen tareas los empleados y obreros municipales. En la oficina de Bromatología que funciona en un local de calle Bolívar al 600 se desempeñan 15 personas en un espacio reducido, sin ventilación, sin cocina y con instalaciones sanitarias precarias. Se trata de la dependencia a cargo de las habilitaciones comerciales que, vaya paradoja, no podría aprobar ninguna inspección al no cumplir con los mínimos requisitos legales para funcionar.
En el edificio central de la Municipalidad de Rafaela de calle Moreno 8, donde hay un amplio subsuelo y seis pisos, trabajan cada día 400 personas, incluido el intendente, Luis Castellano, en su despacho del quinto piso. Según el Sindicato de Empleados y Obreros Municipales (SEOM), que preside Darío Cocco, en esa estructura no deberían desarrollar actividades laborales más de 150 trabajadores. Eso es hacinamiento. Y no hay baños adaptados para personas en situación de discapacidad, justo el Municipio que sale a exigir eso mismo a los locales comerciales. Doble vara. Hasta alguien sugirió desdoblar el turno laboral, que la mitad asista a trabajar por la mañana y la otra mitad por la tarde, como hacían las escuelas con superpoblación de alumnos.
Un informe de los delegados del SEOM advierte que de una planta de 150 vehículos para el cumplimiento de múltiples servicios, 100 no están en condiciones para circular por las calles de Rafaela. "Solo un tercio de los camiones está en línea para transitar y para darle seguridad al personal municipal, el resto no", alertan desde el gremio. Otro dato difícil de creer para un Municipio cuyas gestiones alardean de premios conseguidos en políticas ambientales o de prestación de servicios: tiene camiones en funcionamiento cuyo modelo son de la década del sesenta. Están para un museo.
Se percibe una rebelión en la granja muy fuerte cuyas consecuencias son imprevisibles de no haber una respuesta urgente.
"Estamos firmemente decididos a poner sobre la mesa de negociaciones la problemática de las condiciones laborales del personal de la Municipalidad de Rafaela, que distan mucho de ser las mejores. Ya tuvimos varias reuniones con el Ejecutivo, hemos encaminado el diálogo y estamos tratando de ver cómo podemos ordenar la situación de los trabajadores. También nos reunimos con los concejales oficialistas y ahora era el turno de charlar con el bloque de la oposición", subrayó ayer Cocco en diálogo con LA OPINIÓN. "Debíamos explicar el proyecto de Convenio Colectivo de Trabajo, es una herramienta importante para que los trabajadores participen en la toma de decisiones de las políticas internas del Municipio" agregó tras reunirse con Leonardo Viotti, Germán Bottero, Alejandra Sagardoy, Lisandro Mársico y Ceferino Mondino.
El dirigente entendió al pie de la letra el clima laboral que se percibe en las dependencias municipales. "Hemos contado los problemas que tenemos, la dificultad con los lugares de trabajo y con los vehículos. Y la necesidad de que se apruebe una compra directa para que se avance en las soluciones", dijo Cocco. "Hemos acordado una reunión para la semana que viene con el pleno del Concejo, con la participación también de los delegados que quieren ser parte de este cambio cultural que impulsamos", adelantó.
"Se busca que sean acciones de doble impacto, por un lado beneficie al personal para que trabaje mejor y por el otro a la ciudadanía que de esta manera recibirá una mejor calidad de servicios", sostuvo Cocco. "Hay muchos lugares hacinados de trabajadores, con falta de herramientas para desarrollar tareas, como computadoras, sillas, escritorios. El personal está cansado de trabajar con dificultades" sintetizó.
"Necesitamos resultados, sino hay avances nos veremos obligados a clausurar" advirtió Cocco ante la falta de paciencia de los afiliados. "Se lo hemos dejado muy claro al Intendente", aclaró para que nadie se sorprenda.
BOTTERO Y MÁRSICO
El presidente del Concejo, Germán Bottero, declaró a este Diario que "el gremio nos quería poner al tanto sobre las demandas que han presentado al Departamento Ejecutivo para lograr mejoras en las condiciones de trabajo de todos sus afiliados.
"También Cocco nos presentó el proyecto del Convenio Colectivo de Trabajo, que debe convalidar el Concejo Municipal para que la política interna de personal trascienda las distintas gestiones municipales. Fue un primer encuentro muy constructivo, todos quedamos a disposición para sumar, para acordar soluciones que signifiquen una mejora en las condiciones laborales del personal municipal", agregó el radical. "Además en el SEOM están muy preocupado por la creciente cantidad de personal contratado", alertó.
Desde la oposición plantearon la posibilidad de conformar una comisión de seguimiento entre Ejecutivo, Concejo y el sindicato. "Le contamos a Cocco que el Ejecutivo envió al Concejo un proyecto de ordenanza para habilitar una compra directa, pero era muy vaga, muy abierta, sin precisiones, sin información sobre lo que se pretende hacer con los fondos de los contribuyentes, hay que verlo mejor", completó Bottero.
Mársico dijo lo suyo con críticas muy fuertes hacia el intendente Castellano y su gabinete. "Se nos informó sobre la falta de atención y predisposición por parte de los funcionarios municipales a solucionar problemas que vienen padeciéndose desde hace muchos años en todo lo relacionado a los ámbitos laborales en que se deben desempeñar los trabajadores; estructuras edilicias y mobiliarios en pésimo estado que no se reparan, lo que genera sitios de trabajo en condiciones insalubres y precarias, vehículos municipales que salen a calle sin estar en el estado correspondiente de poder circular, por falta de mantenimiento, lo que expone al conductor a riesgos de accidentes y es un peligro para la ciudadanía, escasez de recursos materiales en algunas dependencias que permitan desarrollar las actividades con normalidad, demora en el pago de las horas extras, entre otras graves deficiencias que llevan al empleado municipal a laborar en lugares y condiciones indignas", explicó Mársico.