Criadero Santa Rosa comenzó sus actividades en 1983, como un departamento de investigación, en el marco de una estructura cooperativa de segundo grado, fue evolucionando hacia su independencia en las tareas, conservando 22 socios cooperativos y una persona física, con gran cantidad de sucursales y cobertura de territorio en toda la región núcleo. Santa Rosa es la única cooperativa nacional dedicada al desarrollo de germoplasma y con una participación de relevancia en el mercado nacional, así como internacional.
Su gerente Rinaldo Gosparini explica que “hoy el foco primario del trabajo de Santa Rosa Semillas está basado en lo que es el mejoramiento de la soja. Estamos convencidos que es lo que mejor sabemos hacer y que es algo que no debemos descuidar bajo ningún punto de vista, pero con diferentes alternativas de trabajo durante el año, lo que motivó la ampliación de variedades y de cultivos, con lo cual este año logramos lanzar al mercado dos variedades de trigo; y para el año que viene vamos a tener uno o dos híbridos de colza para presentar”. Con estos cultivos de invierno se proyecta ampliar la idea de negocios y así “no molestar al foco primario que es la venta de soja”, porque son los dos productos que en la contra-estación son los que mejores potenciales tienen, “sin pensar en una expansión extraordinaria, sino para abastecer a nuestros socios, porque más allá de los impedimentos para cada uno de ellos en cuanto a cuestiones de venta o políticas, sigue siendo sobre todo el trigo una alternativa de tradición”.
En todo ese proceso participó y sigue estando como mejorador Roberto Wright, siendo esta una de las principales fortalezas de la compañía, con lo cual “el programa de mejoramiento fue avanzando durante todos estos años y hoy nos encontramos con que tenemos uno de los dos más antiguos y uno de los tres más amplios que hay en la Argentina”.
Es socio de la cooperativa y es encargado del departamento de investigación, ubicado en Salto. “Desde siempre trabajamos en el corazón de la provincia de Buenos Aires, para probar cada desarrollo.
Santa Rosa se destaca con los grupos de maduración 5 y 6, además de las tareas desarrolladas en los grupos 3, 4, 7 y 8, completando toda la paleta que Argentina necesita, avanzando en el plano internacional con los grupos de madurez 5 corto, 5 largo, 6 y 7.
El semillero recomienda RA444-4.4 para la siembra temprana, tratándose de una planta de gran porte y alto potencial de rendimiento en los contextos climáticos de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba.
Por otro lado, RA449-4.9 es una opción tanto para siembras tempranas como tardías, combinando estabilidad y rendimiento para las regiones de Córdoba; centro y sur de Santa Fe; y norte y centro de Buenos Aires.
RA556-5.7, una planta de alto porte, brinda flexibilidad productiva en fechas de siembra para las provincias de Santa Fe, Córdoba y el clima particular de Entre Ríos.
“Hoy Santa Rosa es una de las tres compañías capaces de tener variedades de todos los grupos de madurez, de su propio germoplasma, que abastece a su propia marca, pero también tiene líneas elite disponibles para licenciar a socios estrictamente comerciales que no tienen interés en desarrollar programas de mejoramiento”.
Con una cadena comercial claramente destinada a colocar semillas originales a semilleros que incrementan estas a la categoría de primera multiplicación, luego de un año, que son las que llegan a los productores, siendo esta la forma de venta vigente.
PROGRAMAS
“Yo confío en Santa Rosa” es un programa que se está poniendo en marcha, destinado a todos los socios para ampliar a través de la exhibición por lotes el market-share, detallando en parcelas demostrativas las ventajas de las semillas en todos los grupos, que proyectarán a partir del mes de marzo unas 25 jornadas de capacitación y difusión. Esto forma parte de un cambio de mirada interna y externa del Criadero.
En este sentido, Santa Rosa busca afianzarse y crecer para llegar “dentro de lo que es Argentina a facturar un 50 por ciento más de las cifras actuales, mientras que hacia 2020, según un plan presentado a fines de 2014, deberíamos rondar la cobertura de entre el 10 y el 15 por ciento del mercado nacional”. Rinaldo Gosparini entiende que con una apertura a un mercado de “no socios” de la Cooperativa estas proyecciones son posibles. Este paso hacia afuera de las estructuras formales no significan una acción sencilla, pero al tomarlo como un desafío para el crecimiento macro, la gestión debe ser integral, superando algunas limitaciones de la concepción cooperativa estructural, para acceder a importante cantidad de puntos de venta, de fuerza en el mercado y con calidades mucho más trazadas.
EN EXPANSION
La Cooperativa Criadero Santa Rosa tiene presentados proyectos para acceder a financiamiento específico para este tipo de estructuras, sin embargo está un paso por detrás de otras conformaciones similares y quizá de mayor envergadura. El crecimiento a través de activos genuinos o de aportes de los socios son los que han caracterizado a la cooperativa. “Nuestros socios han tomado la decisión que Santa Rosa Semillas tenga el crecimiento adecuado y esté a la altura de las empresas más grandes de mejoramiento vegetal, que son dos hoy en la Argentina. Si se analizan los pasos que venimos dando desde el año 2010, todo tiene que ver con este concepto y definición”.
“Nuestro germoplasma es tan competitivo como los mejores del mercado. Cuando mirás las redes de evaluación oficial, te encontrás con que en los primeros tercios de cada grupo de madurez, siempre tenés variedades de Santa Rosa. Por otro lado, llevamos materiales experimentales a Paraguay, Uruguay, Brasil y Sudáfrica y la respuesta que tenemos es muy buena, porque en la comparación de otros materiales de elite o los más competitivos en cada uno de estos lugares, podemos competir de igual a igual en un mismo mercado”, sostuvo el Gerente en diálogo con este Diario.
De ser un centro primario que abastecía sin restricciones a sus propios socios, se avanzó hacia clientes nuevos, que no eran socios, lo cual posibilitó un fortalecimiento y crecimiento. Desde allí surgen los primeros convenios, con Paraguay y luego “más tibiamente” con Uruguay, para el licenciamiento internacional. Dos años más tarde se llega a Brasil, mientras que desde 2010 “rige una política definida de expansión internacional, con la apertura de la compañía en las plazas que el germoplasma demostró amplio funcionamiento. Con el aporte de producto de nuestro lado y la contraparte aportando la base comercial, en Londrina, estado de Paraná, Brasil (Intellicrops Sementes Limitada) ya tiene poco más de dos años un volumen importante de semilla, lo cual es muy auspicioso”.
En la Argentina de manera directa ostenta Santa Rosa el tres por ciento del mercado total, aunque “si se agregan las semillas que el productor se guarda, por el sistema de regalía extendida en el que se incluyen desde 2010, se pueden considerar hasta dos puntos más”.