"Soy buscadora de nuevas experiencias de crecimiento. Desde chica empecé, la formación que tenía en la universidad, en la carrera, fue clásica, pero admiraba a un flautista sanjuanino, Juan Carlos Liendro, y quería tocar como él. Empecé a estudiar con Juan paralelo a la escuela de música y a la formación clásica que tenía. Toqué en un grupo, en otro, me empezaron a llamar cuando él no podía, lo reemplacé en algunos grupos, me fui acercando a ese mundo de la música popular, del folclore, y así fui motivada por él. Me enteré que había un Pre Cosquín donde uno se podía presentar. Esa fue la primera vez como solista. Así como me presenté en concursos clásicos también. Cuando hay una propuesta o una invitación a hacer voy por allá, o por otro lado. Y así llegué a Cosquín el primer año que fue en dos mil dos, pasé a todas las instancias desde la local. Fue motivador, de mucho crecimiento, tenía diecinueve años, sola ahí en el escenario, pero lo superé sin un alto costo. Quedé finalista y en dos mil tres gané".
"Cómo armar el repertorio para competir en los certámenes. Tuve mucho apoyo de Juan Carlos como de escuchar, de pensar, de probar temas. Tenía Zamba de Lozano, La arenosa, Carnavalito del duende, algunos temas de Raúl Carnota. Todos arreglos para flauta que hacíamos juntos. El primer año toqué sola y en el segundo cuando cambió el reglamento él me acompañó con el cajón. Fue muy motivadora esa etapa".
* De la entrevista a María Fernández, flautista sanjuanina, para el Suplemento Cultural “La Palabra”.