Fe, una palabra tan pequeña, con tanta fuerza, que es capaz de modificar radicalmente el éxito o el fracaso de una vida. A la mayoría de las personas les cuesta hablar de la fe, porque es como que creen que la Fe es sólo patrimonio de los místicos. Lo que sucede es que la Fe es mucho más, ya que significa creer en algo, en uno mismo, en un proyecto, en la familia, en el amor, en el logro de una meta. Etimológicamente la palabra creer deriva del latín "credere" que significa entre otras cosas “confiar en algo o alguien”.
Si una persona no es capaz de confiar en sí mismo, para lograr una meta, para convertir su vida en un desafío constante, que le permita crecer, construir y reconstruir con la fuerza que da ese creer en uno mismo y también en ese alguien que cuando nosotros acabamos nuestra fuerza, viene en auxilio para sostenernos y no dejar que bajemos los brazos, evidentemente gastó su vida en lugar de vivirla.
Cuando la Fe no forma parte de nuestra vida, es como haber hecho una torta sin huevos, o haber edificado una casa sin cimientos, o haber mirado cómo fenece el día en un ocaso sublime y no conmover lo más profundo del espíritu.
He visto a mucha gente que se ha definido como agnóstico, ateo y cuando llegaron al final de la vida pidieron con desesperación ayuda, o llaman a un pastor o sacerdote para que les solucione ese terrible miedo de morir o gritan que todo se acabó, para qué sufrir, para qué… en cambio he visto personas que vivieron una Fe constante y se despidieron de este mundo con una sonrisa y una paz que nos llena de preguntas.
La verdadera Fe contagia, da energía, se mete en nuestro cuerpo causando sensaciones inexplicables y transforma el dolor en ofrenda. Cuando uno sufre una enfermedad, un dolor terrible, sin ser terminal, se enoja, grita, baja a todos los santos del cielo, porque está convencido que ese dolor es inútil… y saben cuándo cambia, cuando uno descubre que nuestro dolor puede ayudar a otro. ¡Si! hay que ser generoso y esa capacidad la da la Fe.
No crean que considero con Fe sólo a las personas que van siempre a misa o comulgan permanentemente, o se muestran haciendo cosas extraordinarias…hay personas que trabajan arduamente por el prójimo, que hacen grandes obras anónimas, que hablan con Dios de una manera personal y son personas con Fe aunque aún no hayan descubierto la satisfacción de “ser iglesia” ni han advertido que la iglesia está conformada por pecadores que desean cambiar su vida y les cuesta y a lo mejor no pueden, pero en lugar de juzgarlos, hay que ayudarlos o bien sólo rezar por ellos. Dios no perdona nuestras múltiples faltas sin siquiera escucharnos y nosotros somos jueces implacables que muchas veces por viejos prejuicios alejamos a gente que desea acercarse.
La fe no es sólo un don… define cómo se vive y cómo se muere…