Sarmiento recibió una vez al Cacique Calfucurá, con una delegación de Indios del Sur, y con su lenguaraz (habla el castellano y lenguaje de los Indios), en el Despacho de la Casa de Gobierno.
Ni bien entró la Delegación, Sarmiento dio orden de que se abran las ventanas.
- Señor Presidente, el Cacique, pregunta ¿Por qué se han abierto las ventanas?
- Dígale que los Indios tienen un olor a grasa de potro insoportable para los cristianos.
Y el Cacique respondió:
- "Los cristianos huelen a vaca y su olor es desagradable para los indios".
Extractado del libro "El Profeta de La Pampa: vida de Sarmiento", de Ricardo Rojas. La primera edición es de 1945 de la editorial Losada.