El Dr. Jaimé Ferré se radica en Rafaela en 1902 después de haber cursado estudios en el histórico Colegio de Concepción del Uruguay y Medicina en la Universidad de Buenos Aires. Había sido practicante Interno en el Hospital de Clínicas de la ciudad de Buenos Aires y luego se había desempeñado como médico de Sala en el Hospital Rawson.
En 1910 abre su Sanatorio de calle Sarmiento en Rafaela donde comenzó a atender a la vez a pacientes del Hospital Regional, y a personas de toda la zona. Un periodista hace una reseña de las comodidades y adelantos del Sanatorio recién inaugurado. Pensemos en 1910 -en tiempos donde el pueblo crecía continuamente al punto que tres años después se transformó en ciudad- y de él dice textualmente: “es un gran edificio perfectamente apropiado, con todas las instalaciones modernas, según los últimos modelos de los sanatorios europeos. Su especialidad es la clínica médica y quirúrgica. Tiene dos amplias salas de cirugía; grandes salas de desinfección, un gran Gabinete de Rayos X y amplios consultorios con la más moderna instrumentación, instalados según las leyes de la higiene” (1).
La Sociedad de Beneficencia a cargo del Hospital Regional le ofreció al Dr. Ferré, en 1914, la Dirección del mismo, cargo que aceptó y ejerció hasta el año 1928, año en que renuncia y se ausenta de Rafaela. En esa oportunidad la Sociedad colocó una placa conmemorativa y decidió dar el nombre del distinguido ciudadano al Hospital Regional que desde entonces se llama Hospital “Jaime Ferré”.
El acto de despedida se realizó el 19 de abril de 1929 en el mismo Hospital “porque el Dr. Ferré durante 15 años se ocupó de la dirección, desempeñó el cargo con celo y una actividad que lo llevaron a realizar la hermosa obra que hoy admiramos lo que lo hace acreedor a la eterna gratitud de nuestro pueblo” (2).
Una placa de bronce en la Sociedad Italiana Victor Manuel II valora los servicios prestados a sus asociados.
El 24 de octubre de 1924 al inaugurarse nuevas dependencias del Hospital bajo la dirección del Dr. Ferré y la invalorable colaboración de las Damas de Beneficencia, asiste el Gobernador de la Provincia y sus ministros. Las obras constan de un pabellón para habitación de las Hermanas de la Caridad, varias salas de desinfección e instalaciones complementarias. Cuenta el nuevo edificio con cuatro salas de seis camas y tres de dos camas cada una, haciendo un total de treinta. Tiene también sala de operaciones e intervenciones quirúrgicas.
Las obras costaron ciento cuarenta mil pesos, de las cuales cuarenta mil fueron obtenidas del tesoro provincial y el resto por suscripción pública quedando todavía un excedente de veinte mil pesos con lo que se piensa construir una morgue.
Finaliza la crónica periodística destacando el accionar del director del hospital el Dr. Jaime Ferré , que es un estudioso de su profesión y al que debe considerarse el alma de este gran proyecto llevado a su realización. Además, se desempeñó como médico de la Comisión de Fomento entre los años 1905 y 1907.
Con muy buen criterio la Municipalidad dispuso la preservación del frente del edificio que albergó durante tantos años al Sanatorio del Dr. J. Ferré -ubicado en la segunda cuadra de calle Sarmiento-, que después perteneció a Dr. Isaac Velasco. Y por último, se convirtió en la Clínica Mayo a cuyo frente estuvieron reconocidos médicos rafaelinos como los Dres. Alberto Galotti, los hermanos Eduardo y José D·Agostino, el Dr. Berzero, Pérez Foulkes, Cismondi, Ercole, Williner, y otros que escapan a mi memoria.
Ahora, llegó el momento del cambio. De aquel viejo edificio sanatorial apenas se conserva la fachada. Detrás de ella nació una enorme estructura que incorpora a través de sus vidrios el concepto de modernidad, marcando la desaparición del Sanatorio del Dr. Jaime Ferré.
(1) y (2) La Gaceta. Número especial de
Rafaela 1881-1927, pag. 23