Caminando la vida, veo cuánta gente dice: -sí, algo superior existe, pero la vida la diseñamos nosotros, o... -yo creo en Dios, pero en la iglesia no encuentro más que caraduras que van a comulgar, o... los curas son más pecadores que nosotros, hasta pedófilos son... y cuántas cosas más, que son sólo excusas para no abrir la puerta interna del corazón y mirarse al desnudo. En fin... reconocernos todos, como lo que somos, personas falibles, que erran a cada rato y que deberían estar de rodillas permanentemente pidiendo perdón por herir al amigo; por abandonar en la vejez a los responsables de que estemos acá, los padres; por ser infieles, justificándolo con pretextos inverosímiles, que sólo un niño puede creer; por enriquecernos ilícitamente, argumentando que todos lo hacen; por negarnos a dar lo que nos cuesta, arguyendo, la vida está difícil y no sabemos si mañana tenemos para nuestras necesidades.
Yo, yo y siempre yo, qué pena cómo inventamos un nosotros para esconder nuestro verdadero egocentrismo, nuestra real ambición.
Mi nota no trata de que nos hundamos en el fondo del abismo, viendo lo peor de nosotros, sino que nos espejemos en la realidad para poder cambiarla, descubriendo que si bien todos vivimos equivocándonos, en un segundo puede girar nuestra existencia, al solo reconocernos pecadores voluntariosos de cambiar y crecer y no reincidir en las mismas faltas.
La voluntad es un ejercicio de todos los días, construyendo dispositivos para defendernos de los malos instintos que todos tenemos por ser humanos, lo malo no es fallar, sino persistir en la falla, que lastima a otros, dejando muchas veces a personas queridas lesionadas y convencidas de que no sirven, denigrándolas como si nosotros fuéramos genios de la vida, que saben manejarlo todo, ignorando la grandeza del altísimo, que si bien nos da la libertad, siempre está para proteger y abrazar al justo en su dolor.
Despertemos!!!.. llega Cristo, es la oportunidad de abrirle el corazón y no soltarlo nunca más y eso no garantiza no equivocarnos, sino tenerlo a nuestro lado para amortiguar los golpes y seguir creyendo siempre que podemos más, Cristo es camino, verdad y vida y no vino a llamar a los justos sino a los pecadores, dándole la posibilidad de transformar sus vidas en una hora, un minuto, un segundo...qué más da.
Nunca miremos al pecador desde un peldaño más arriba, porque nosotros somos pecadores, tal vez, distintos, pero pecadores al fin. Todos transitamos la cornisa y corremos el riesgo de caer, pero Jesús está allí para recibirnos.
El es camino verdad y vida…y siempre está esperando para un abrazo cálido.
Felicidad para todos… Dios está aquí.