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Dirigencia y responsabilidad social

El papa Francisco dejó en la Jornada Mundial de la Juventud (27.7.13) unas enseñanzas que tienen vigencia permanente, como las expresadas en el Encuentro con la clase dirigente. Dice, por ejemplo:

"(La responsabilidad social) requiere un cierto tipo de paradigma cultural y, en consecuencia, de la política. Somos responsables de la formación de las nuevas generaciones, ayudarlas a ser capaces de la economía y de la política, y firmes en los valores éticos.

El futuro exige hoy rehabilitar la política, que es una de las formas más altas de la caridad. El futuro nos exige también una visión humanista de la economía y una política que logre cada vez más y mejor participación de las personas, evite el elitismo y erradique la pobreza.

Que a nadie le falte lo necesario y se asegure a todos dignidad, fraternidad y solidaridad. Este es el camino propuesto. Ya en la época del profeta Amós era muy frecuente la admonición de Dios:"Venden al justo por dinero, al pobre por un par de sandalias. Oprimen contra el polvo la cabeza de los míseros y tuercen el camino de los indigentes' (Am 2,6-7). Los gritos que piden justicia continúan todavía hoy.

Quien desempeña un papel de guía (permítame que diga: aquel a quien la vida ha ungido como guía) ha de tener objetivos concretos y buscar los medios específicos para alcanzarlos; pero también puede existir el peligro de la desilusión, de la amargura, la indiferencia, cuando las expectativas no se cumplen.

Aquí apelo a la dinámica de la esperanza que nos impulsa a ir siempre más allá, a emplear todas las energías y capacidades en favor de las personas para las que se trabaja, aceptando los resultados y creando condiciones para descubrir nuevos caminos, entregándose incluso sin ver los resultados, pero manteniendo viva la esperanza, con esa constancia y coraje que nacen de la aceptación de la propia vocación de guía y de dirigente.

Autor: Redacción

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