“Es la primera vez que venimos acá, así que vamos a tocar mucho”. Sonriente, como toda la noche, Ricardo Mollo le contaba a la gente de San Francisco, algo que ya más o menos todo el mundo sabía, que sería un largo recital. Y así fue. Dos horas y cuarenta minutos de un extenso recorrido, 26 temas de una discografía que ya forma parte de lo mejor del rock nacional. Una gran excusa como son los 30 años de carrera de una banda emblemática. Todo eso se conjugó en la noche sanfrancisqueña para que sea un jueves a puro rock.
Divididos visitó por primera vez la vecina ciudad cordobesa en medio de una gira que celebra 30 años de trayectoria con “Haciendo cosas raras”, la reedición del primer disco de estudio de la banda. Potentes, arrolladores, como es una sana costumbre del trío formado por Ricardo Mollo, Diego Arnedo y Catriel Ciavarella.
Un predio de “Bomberos” lleno de fanáticos le dieron el marco adecuado a una presentación sin fisuras. Un recorrido minucioso por la historia de la banda, un ida y vuelta permanente con el público. Un comienzo con los acordes del himno nacional para luego dar lugar a una aplanadora que sigue haciéndole honor al calificativo. Mollo, divertido, cantó, habló con el público, se dejó llevar con los más pequeños del recital, jugó con las cosas que le tiraban desde la multitud. Así que fue que primero levantó una remera del Flaco Luis Alberto Spinetta mientras decía “gracias por todo lo que nos dejaste”. Luego le tiraron una camisa que, en broma, se la puso y empezó a emular un conductor de televisión. Y terminó la noche, como es una costumbre, bajando del escenario para repartir púas entre la gente. Luego de su paso por San Francisco hicieron escala en Mina Clavero. Mientras tanto, aquí en Rafaela se espera por el regreso del power trío más famoso, algo que podría estar en agenda, aunque aún falta definirlo.