Vistiendo chaqueta negra y camisa blanca, McCartney interpretó una nueva canción, “Queenie Eye”, el nombre de un juego de su infancia, acompañado en la batería de Ringo Starr, de camisa negra con lunares rojos.
Yoko Ono, viuda de John Lennon, asesinado en 1980, se levantó de su asiento como muchos espectadores para bailar al ritmo de la canción.
A su lado, bailó su hijo Sean Lennon, que con sus gafas y su largo pelo despeinado se parece mucho a su padre. Olivia Harrison, la viuda del también fallecido Beatle George Harrison, y las esposas de McCartney y Starr también estuvieron presentes en el estadio Staples Center.